¿Han intentado alguna vez escanear o fotocopiar un billete de euros de curso legal?

Hagan la prueba. Tomen uno de cualquier valor (mejor que esté en buen estado) e intenten reproducirlo en su casa, o en la oficina, o donde tengan a mano un escáner o una fotocopiadora. En Teknautas lo hemos intentado con un billete de 10 euros.

Comprobarán que el resultado es peculiar: algunos equipos oscurecen la imagen hasta hacerla casi indistinguible, otros la cruzan con líneas moradas. Esto ocurre también en muchos casos (aunque no en todos, depende del equipo que utilicemos) si descargamos una imagen de un billete de internet y la queremos procesar con Photoshop o herramientas similares. El programa nos lanza un aviso, advirtiendo que “no acepta el procesamiento no autorizado de imágenes de billetes de banco”.

El resultado es que es imposible (o al menos muy difícil) escanear, fotocopiar o imprimir la imagen de un billete de curso legal con una impresora casera. Da igual que el motivo sea totalmente inocente, como una broma o un trabajo académico, por ejemplo. Los dispositivos caseros y el software de tratamiento de imagen están preparados para evitarlo.

Cómo impedir que se impriman billetes en casa

La cuestión es que la calidad de las impresoras ha ido aumentando con los años al mismo ritmo que bajaba su precio, hasta que llegó un momento en el que resultaba evidente que cualquiera podría imprimir en casa copias de un billete que, aun con muchas diferencias respecto al original, podrían engañar a algún ingenuo.

Por eso, el Grupo de Disuasión de Falsificaciones (CBCDG), que aúna a los representantes de instituciones financieras de Europa, Estados Unidos y Japón, entre otros, programó el Sistema de Disuasión de Falsificaciones (Counterfeit Deterrence System o CDS). Se trata de un software creado para identificar las imágenes de los billetes e impedir que los programas de tratamiento de imagen, como Photoshop o el que maneja una impresora, puedan trabajar con ellas.

“Aunque para la sociedad la pérdida económica total derivada de la falsificación de moneda es generalmente limitada, los particulares y las empresas son los principales perjudicados, ya que no se reembolsa a quien acepta billetes falsos”, explica el CBCDG en la web Rules for Use, precisamente a la que redirige cuando pilla a alguien trasteando con sus preciados billetes.

“Nos pasó el sistema sin revelar sus detalles”

Sin embargo, no es fácil saber cómo funciona este sistema, puesto que por motivos de seguridad el CBCDG no revela los detalles. De hecho, su inclusión dentro del programa Photoshop, que es posiblemente el sistema de procesamiento de imágenes más utilizado en el mundo, supuso una auténtica polémica para Adobe, la empresa dueña del software, por la falta de transparencia con la que lo hizo.

Los usuarios descubrieron la limitación en el manejo de estas imágenes casi por casualidad, y la compañía tuvo que admitir que había incluido este sistema dentro de su programa por presiones gubernamentales y de las instituciones financieras.

Los usuarios descubrieron la limitación en el manejo de estas imágenes casi por casualidad, y la compañía tuvo que admitir que había incluido este sistema dentro de su programa por presiones gubernamentales y de las instituciones financieras. Según Kevin Connor, un alto cargo de Adobe en aquel momento, los entresijos del CDS eran tan secretos que lo fueron incluso para ellos. “El CBCGD nos dio el software como una caja negra sin revelar sus detalles internos”.

Sin embargo, a pesar de esta medida de seguridad para proteger la imagen digital de los billetes, lo cierto es que hay varias formas de trastear con ella igualmente. Para empezar, no todos los aparatos están igualmente protegidos: algunas impresoras industriales sí pueden imprimir imágenes de billetes descargadas de internet. Igualmente, se podría fotografiar el billete con una cámara de fotos y trabajar con la foto después.

Quizá la mejor opción sea recurrir a los archivos que el propio CBCGD pone a disposición de los usuarios que quieran manejar estas imágenes por motivos legítimos. Se pueden descargar desde su página web, y están marcados con la palabra “specimen” para evitar un uso considerado como inapropiado.