La crisis política que envuelve al país vecino está repercutiendo en la cotización de su moneda, que tocó su menor valor desde abril de 2003. Esto atenta contra el plan de “estabilidad financiera” que lleva adelante el BCRA, debido a la fuerte pérdida de competividad cambiaria
Son momentos complicados, no sólo para el Gobierno, sino también para las empresas locales: la moneda de Brasil, con una administración de Dilma Rousseff envuelta en una crisis política de proporciones, sigue desplomándose frente al dólar.
Este viernes, el real alcanzó los 3,25 por divisa estadounidense. Así las cosas, acumula una depreciación de casi el 20% en lo que va del año, en tanto que la caída llega al 31% en relación con los niveles de septiembre de 2014, es decir, hace apenas seis meses.

Con esta nueva cifra que tocó al cierre de la semana, el valor del real ya es el más bajo en 12 años.
En diálogo desde San Pablo con iProfesional, el consultor Gustavo Segré explicó que el fortalecimiento del billete verde en el país vecino “tiene un componente político muy fuerte”.
“En medio del escándalo por Petrobras, comenzaron los cortocircuitos dentro del propio Gobierno de Rousseff. A esto se sumó un rumor de que se impondrá un nuevo Impuesto a las Ganancias de las empresas, que no fue negado oficialmente. Este ambiente enrarecido disparó la ansiedad en el mercado, lo que provocó una demanda fuertísima de dólares y una gran salida de capitales”.
“El horizonte es muy negativo y para empeorar las cosas tendremos protestas este fin de semana”, dijo Paulo Celso Nepomuceno, de Coinvalores, en referencia a manifestaciones que apoyan un eventual juicio político a Rousseff.
A los inversores les preocupa que, a medida que cae la popularidad de la Presidenta y crece la rebeldía entre sus aliados del Congreso, le sea más complicado al Gobierno implementar medidas impopulares de ajuste fiscal.
Pero también, la fuerte debilidad del real se enmarca en un contexto de “guerra de monedas”, liderada por el fortalecimiento del dólar.
Desde la consultora Delphos Investment destacaron que “el boom de consumo y las necesidades políticas del partido de Rousseff llevaron a la mandataria a aferrarse a un modelo que terminó siendo fuertemente dependiente del ingreso de capitales, dentro de los cuales también se encontraban los especulativos”.
El problema fue que “la reversión de la tendencia de debilidad del dólar, a partir de mayo de 2011, empezó a cambiar el escenario para el gigante latinoamericano. Cuando esa tendencia pasó a ser fortaleza del la divisa estadounidense y esto impactó negativamente en los términos de intercambio, Brasil quedó con muy escaso margen de maniobra”.
En este contexto, el consultor Salvador Di Stefano advirtió que “el país vecino no puede detener la depreciación del real. En este escenario, hasta se especula con que la moneda podría superar el nivel de las 3,50 unidades por dólar”.
La devaluación en Brasil le mete presión al BCRA
En un contexto de fortalecimiento de la moneda estadounidense en el mundo, el Banco Central no sólo tiene la lupa puesta en la evolución del billete verde a nivel global.
El principal foco de preocupación ahora está en lo que viene sucediendo con la moneda de Brasil, país que explica casi el 25% del comercio total de la Argentina.
Durante los últimos años, la llegada masiva de capitales a la nación vecina había provocado una fuerte apreciación del real, lo que le dio cierto oxígeno al BCRA porque le permitía “disimular” los crecientes problemas de competitividad de la economía doméstica.
Sin embargo, la moneda brasileña inició el actual e inesperado rally descendente, lo que está dotando de mayores ventajas a los exportadores de manufacturas de ese territorio, a la vez que desalienta las importaciones desde la Argentina.
Para Alejandro Vanoli no es un dato menor que el tipo de cambio entre el peso y el real, considerando la inflación en ambos países, arroja la peor relación desde la salida de la convertibilidad

Así las cosas, para Miguel Angel Boggiano, director de la consultora Carta Financiera, el nuevo salto del dólar en Brasil, “está forzando a la Argentina a una devaluación”.
“Entre 2010 y 2013, Brasil recibió en promedio el 21% del total de nuestras exportaciones. Con un peso prácticamente inamovible, los envíos hacia nuestro principal socio comercial se verán seriamente afectados”, advirtió el economista.
“Brasil es nuestro principal socio comercial. Esta devaluación impacta directamente sobre la actividad económica local. Si no alineamos las monedas, tasas de interés e inflación, habrá problemas”, advirtió el consultor Salvador Di Stefano.
Para Miguel Ponce, director del Centro de Estudios para el Comercio Exterior, “el nivel actual de la moneda brasileña, que ya pasó los tres reales por dólar, hay que medirlo en función de la competitividad local. Estos dos factores combinados generan que empiece a haber sectores con muchas dificultades para exportar y que se complique el plan oficial de alentar la llegada de divisas”, completó el experto.
Desde la consultora Abeceb coincidieron en que el principal canal de contagio de un “real débil” para Argentina pasa por el comercio exterior: “En particular, la depreciación de la moneda del país vecino afectará las exportaciones argentinas, impactando fundamentalmente sobre el sector automotriz, pero también sobre otros rubros industriales como el químico y el petroquímico”.
Las exportaciones de 0Km hacia ese destino se desplomaron un 40% en el primer bimestre respecto del mismo período de 2014.
Desde Finsoport también coincidieron en que el tipo de cambio en Brasil y el atraso del billete verde en el plano doméstico, “determinarán inexorablemente una continua pérdida de competitividad para el sector fabril nacional, situación que se agravará para aquellas ramas que exportan”.
Según la consultora que dirige Jorge Todesca, el costo salarial ajustado por productividad entre empresas pertenecientes a ramas exportadoras ya es hasta un 50% más elevado que en 2011, haciendo más difícil la colocación de productos en el exterior.

 

Pero la devaluación es una parte de la película: también preocupa el ritmo de actividad en tierras de Dilma Rousseff, que se embarcó en una política de ajuste para contener la inflación.
Desde Delphos destacaron que “el proceso de ajuste en el país vecino ya se está produciendo. Vemos que el consumo doméstico va en caída. Esto tiene su correlato en las importaciones y obviamente en la producción industrial”.
El propio Axel Kicillof ejemplificó los problemas que podría haber en el país describiendo la situación del sector automotriz: “Si Brasil cae, nosotros tenemos un problema directo porque el 60% de lo que vendemos va a ese destino”.
En este contexto, Segré destacó que “este sector está atravesando realmente un año negro. Como el Gobierno brasileño dispuso una suba de las tasas de interés, esto fomenta la colocación de los ahorros en plazos fijos y desalienta el consumo, especialmente de autos, debido al encarecimiento de los créditos”.
Luces de alerta para el plan de “estabilidad financiera”
Para los analistas, este nuevo escenario, marcado a fuego por un real muy debilitado, significará un fuerte condicionante para la estrategia de Vanoli, que venía apostando por mover lo menos posible el tipo de cambio para no fogonear la inflación, aun a costa de resentir la actividad industrial.
Desde la consultora Economía & Regiones destacaron que al BCRA “cada vez se le hace más difícil hacer política monetaria prudente para preservar la estabilidad financiera. Y uno de los condicionantes, justamente, es el fuerte debilitamiento de la moneda brasileña.
Sin embargo, el presidente del Central, Alejandro Vanoli, aseguró que, ante la devaluación del real, “va a seguir con la actual administración del tipo de cambio”, que consiste en hacer subir al billete verde de a cuentagotas.
“El Banco Central no va a tomar ninguna medida adicional”, añadió el funcionario.
Por su parte, el ministro de Economía, Axel Kicillof, recientemente se había encargado de dejar en claro que el Gobierno iba a actuar de manera “responsable” en materia cambiaria y que no iba a embarcarse en una “guerra de monedas”.
Sin embargo, para economistas como Boggiano, “la evolución de la moneda en Brasil es inevitable que le sume una nueva presión al precio del dólar en la Argentina. El actual Gobierno tendrá que devaluar más temprano que tarde” o dejarle esta tarea a la próxima administración.