Una encuesta internacional revela que el optimismo económico crece en todo el mundo por primera vez tras la crisis económica. También concluye que la ideología política tiene una especial influencia en la confianza en la economía.

Casi una década después de la peor crisis económica global tras la Gran Depresión, el optimismo económico está creciendo en todo el mundo, según revela una encuesta internacional sobre clima económico realizada por el think tank de WashingtonPew Research Center.

Aunque el sentimiento económico es un indicador clave para anticipar la marcha de la economía y la inversión, el estudio concluye que en muchos de los países analizados, la percepción que tiene la población de la economía se basa en el análisis objetivo de los datos, sino que está influenciada por la interpretación ideológica y política y las características sociodemográficas de los habitantes del país que se trate. Es decir, que influye más la ideología que la propia economía. Y entre estos países destaca, junto a otros, España.

“Se puede afirmar que el optimismo económico está en auge en todo el mundo, y la confianza económica ha crecido particularmente en América, Europa y Japón, donde ya es más alta incluso que antes de la crisis”, señalan varios expertos en The Economist en un análisis de los datos de la encuesta.

Pero las diferencias que se observan entre países sobre la correspondencia entre indicadores económicos y la confianza no se pueden explicar sólo por el grado de desarrollo económico o las medidas que los gobiernos llevan a cabo, sino que influyen otros parámetros menos objetivos.

Así, se desprende que si un gobierno quiere mantener alta la moral de sus votantes, tendrá que hacer especiales esfuerzos en difundir mensajes positivos sobre la marcha de la economía. Si la oposición, por su parte, quiere seguir contando con sus simpatizantes y potenciales votos en las urnas, tendrá que centrarse en descalificar la gestión económica de sus contrincantes políticos, y nada más efectivo para ello que criticar cualquier medida que se emprenda.

Mejores expectativas pese a todo

La atmósfera de pesimismo económico aún pesa como una losa en algunos países encuestados, según la encuesta. Sólo el 46% de 32 naciones encuestadas este año declaran que su economía va bien, señala el estudio, y apenas un 41% cree que las generaciones futuras disfrutarán de unas condiciones económico financieras mejores que las de sus padres, y los más pesimistas en cuanto a expectativas son los franceses, japoneses y griegos.

Pese a ello, en líneas generales del estudio se deduce que el optimismo económico está en racha y supera al clima positivo que había antes de la recesión económica global posterior a la crisis de las subprime.

La encuesta revela que muchos europeos, japoneses y norteamericanos sienten que la situación económica de sus respectivos países es mejor que en 2007, y en 11 de los 18 países entrevistados durante 2016 y 2017, la población se muestra más optimista con la marcha economía que el anterior, lo que da cuenta de que el optimismo económico está en auge, siendo los holandeses, alemanes, suecos e indios los más optimistas.

Por ejemplo, en Estados Unidos, donde ya se han cumplido 80 meses consecutivos de creación de empleo y la tasa de paro apenas alcanzaba el 4,9% en 2016, casi seis de cada diez estadounidenses (58%) piensan que la situación económica de su país es buena frente al 50% que así lo afirmaron en 2007, justo antes de empezar la recesión.

Los países más y menos optimistas

En Francia, Alemania, Italia, Polonia y reino Unido son positivos con la economía el 51% de los encuestados, países donde la media de crecimiento del PIB ronda el 1,7% y la tasa de paro es del 7,4%, frente al 36% que así lo afirmaron en 2017.

En Japón, con una tasa del crecimiento del PIB del 0,8% y una tasa de desempleo del 3,1%, el 41% creen que su economía marcha bien, frente al porcentaje del 28% que así lo afirmó en 2007.

A grandes rasgos, Gran Bretaña está justo en la media de correspondencia entre “felicidad económica” y grado de desarrollo, y por encima se sitúan Alemania, Países Bajos, Suecia, India, Filipinas y Senegal, mientras que los más pesimistas son Grecia, Corea del Sur, Italia, Brasil, Francia, Venezuela, Argentina, España y México, ya que su economía va mejor que lo que realmente su población la percibe.

El estudio también revela que América es más optimista que Europa, y en el Viejo Continente, el sur es mucho más pesimista que el norte -entre los que sobresale España-. Los países de Asia-Pacífico son más benevolentes con la economía de sus países y en la mayoría es América latina y África el descontento es la tónica general.

Cuando se pregunta a las poblaciones sobre el futuro de las generaciones venideras en sus países, americanos canadienses y europeos se pueden definir como pesimistas, lo que no ocurre en los países emergentes, que confían más en el futuro.

El sentimiento económico, sui generis

Por poner un ejemplo de hasta qué tal punto influyen las preferencias políticas en el sentimiento económico, los expertos de The Economist destacan que los indicadores macroeconómicos de Alemania y Francia son similares y sin embargo, mientras el 83% de los alemanes cree que su economía va bien, apenas lo ve así el 21% de los franceses. Esto se podría explicar, quizá, por la tasa de desempleo, mucho menor en el primero que en el segundo, pero influyen otras variables.

“Si los habitantes se sienten cerca ideológicamente del gobierno en el poder, son más optimistas, y viceversa; cuanto más cerca de la oposición, más pesimista con la economía”, afirma The Economist. Esto se manifiesta claramente en Israel, donde el diferencial es de 33 puntos, Polonia (28 puntos) España (27 puntos) y Reino Unido (26 puntos).

Venezuela y Estados Unidos, claros ejemplos

“En muchos de los países donde la derecha es más optimista con la economía que la izquierda hay un gobierno de centro derecha. Igualmente, en aquellos donde la población de izquierdas es más optimista, gobiernan partidos de centro o de centro izquierda.

En Venezuela la situación es manifiesta: el 49% de los que se consideran en la izquierda son “económicamente entusiastas”, porcentaje que se queda en el 11% si la ideología política coincide más con la derecha.

El estudio del Pew Research es revelador en este sentido: si el partido al que se vota está en el poder en ese momento, también supone que se interprete mejor la situación económica.

“Esto es algo especialmente manifiesto en Venezuela, cuyo PIB caerá un 7,4% este año, según las previsiones, y el desabastecimiento de bienes y mercancías ha llegado a tal punto que la población ha empezado a adelgazar. Pese a ello, casi la mitad de los votantes de izquierda (49%) que apoyan a Nicolás Maduro declaran que la economía va bien, en contraste con el 11% de los opositores al Gobierno”.

El papel del partidismo en la interpretación de la evolución económica también se observa claramente en Estados Unidos, donde el 58% de los encuestados definen la situación económica como “buena” en 2017, tras las elecciones, en comparación con un 39% que así lo afirmó apenas un año antes.

“En este país, tanto en 2016 como en 2017 los indicadores económicos son similares y las respuestas de los demócratas permanecieron invariables, mientras que tras la llegada al poder de Donald Trump, el 61% de los republicanos dijeron confiar en la economía de su país frente al 31% que así lo dijo antes de las elecciones”.

Los países más pobres confían más en el futuro”

En general, se observa que los habitantes de países emergentes son más benevolentes con la situación económica de sus países, y que la recuperación tenue pero sostenida en Australia, Canadá, Europa, Japón y Estados Unidos se ha traducido en una mejora del clima de opinión: una media del 51% de las 17 economías más avanzadas creen que la situación es buena frente al 45% que la ven mala. En Europa, los países de norte de Europa son mucho más optimistas que los del sur del continente y Corea del Sur.

También en los países emergentes como algunos países de África y América Latina, donde la economía se ha ralentizado, ha supuesto un empeoramiento de la opinión. Sólo el 45% de las 15 economías emergentes y en desarrollo dijeron que estaba bien frente al 54% que definieron la situación económica como negativa.

No obstante, en los países emergentes son más optimistas que las economías industrializadas respecto al futuro de sus hijos. El 56% cree que les irá mejor que a ellos y los indios (76%), nigerianos (72%) y chilenos (69%) se muestran particularmente optimistas en este sentido.

Respecto a las condiciones financieras de las generaciones venideras, apenas el 34% cree que les irá mejor que la generación precedente, una desesperanza particularmente palpable en Grecia, Japón, Francia, Australia, Canadá, España y Reino Unido, países en los que siete de cada diez manifestaron que el futuro de sus hijos será peor que el suyo.

En Rusia la sensación de que el futuro económico irá mejor se ha doblado prácticamente desde el 24% de 2015 al 46% en 2017, a pesar de que la economía se contrajo durante este intervalo de tiempo.

Sólo el año pasado, de 2016 a 1017, el sentimiento económico ha mejorado más de 25 puntos porcentuales en Países Bajos y 15 puntos en España. Por contra, ha caído 18 puntos en Italia y 15 en Argentina.

Las expectativas de futuro no concuerdan

Otra conclusión que se extrae de la encuesta del Pew Research es que los jóvenes de entre 18 y 29 años son más optimistas respecto a su futuro financiero que los más mayores (+50), una situación de que alcanza un diferencial de 26 puntos en Suecia. En Argentina, en cambio, todos son pesimistas, un poco menos jóvenes que mayores, mientras que India, Turquía y Brasil destacan por su optimismo intergeneracional.

También se observa que la situación económica y las perspectivas respecto a los hijos no siempre concuerdan. Así, americanos, canadienses y europeos, que se sienten relativamente bien con sus finanzas, son pesimistas respecto al futuro de sus hijos, tal como ocurre en Países Bajos, Alemania o Suecia.

Sin embargo, en Brasil, donde apenas un 15% de los encuestados define la situación económica como buena, el 56% se muestra optimista respecto al futuro. En Nigeria se observa una brecha aún más acusada: sólo el 41% ve bien la situación actual, pero el 72% confía en que a sus hijos le irá mejor.