El  Dólar Contado con Liqui o Dólar Fuga  surge de la transferencia legal de activos argentinos, sean bonos o acciones, a una cuenta en el exterior, para ser vendidos y hacerse de dólares.




Lo habitual es que se efectivice a través de papeles locales que cotizan en Nueva York (los ADR) o títulos públicos argentinos emitidos en dólares que tengan mayor liquidez. Estas transacciones son legales, las cursan sociedades de Bolsa que cobran una comisión cercana al 2% y son supervisadas por el Mercado de Valores. 

Los ADR (American Depositary Receipt) son instrumentos financieros que representan el depósito en un banco de los Estados Unidos de acciones de compañías constituidas en el extranjero. De esta forma, las empresas más representativas de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires –YPF, Banco Galicia ,Tenaris, Banco Macro, entre otras- pueden negociar sus títulos en Wall Street, a la par que las norteamericanas.

Entre los títulos públicos, los preferidos para estas transferencias son Bonar VII, Global 2017, Boden 2015 y Bonar X

Estas acciones o bonos se compran con pesos en el mercado local, se colocan el exterior y el resultado en dólares queda depositado en una cuenta fuera del país, por eso a este dólar financiero también se lo llama “dólar fuga“, por ser un vehículo para la salida de capitales del sistema financiero nacional.

La diferencia entre el precio en pesos de esos activos en la plaza local y aquel en dólares que se convalida en el exterior fija el tipo de cambio del dólar contado con liqui, en el que el Gobierno no tiene injerencia directa, como sí sucede en el mercado de cambios a través de las intervenciones del Banco Central en la plaza mayorista. 

Durante la epoca del cepo cambiario el dólar blue iba de la mano con el Dólar Contado con Liqui, entonces si bajaba el Dólar Contado con Liqui (que se puede comprar en blanco) también bajaba el dólar blue