Los pronósticos de dólar a diciembre se siguen calculando alrededor de los $ 18 pese al alza que registró la divisa en las últimas semanas

En lo que va del año el dólar subió 6% mientras la inflación creció 12%. Con un salto de 70 centavos en dos semanas fue la mayor devaluación desde la salida del cepo y sacudió a un mercado que venía adormilado por la estabilidad de la divisa norteamericana de los últimos meses.

Para los analistas, la suba del dólar es una combinación entre la inflación, la incertidumbre ante las elecciones y una menor oferta en momentos en que la demanda sube por motivos estacionales, como el pago del aguinaldo. Pese al alza reciente remarcan que el precio de $17,40 al que cerró esta semana aún está dentro de la trayectoria esperada y que no debiera impactar de lleno en los precios. Por ahora se mantienen las proyecciones que ubican al dólar para fin de año en torno a los $18.

Tras el alza que arrancó el lunes 26 de junio, el Gobierno se dedicó a quitarle presión al tema a través de las declaraciones de funcionarios y a a dejar que el mercado se acomodara solo. Recién el jueves, cuando la divisa cruzó los $17,60, bancos oficiales y privados salieron a vender y lograron hacer retroceder el precio 25 centavos.

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central correspondiente a junio indica que la suba reciente fue una sorpresa para muchos. Este indicador ubica al dólar en $17,3 para diciembre. Y recién lo “ve” en 18,20 en junio de 2018. Para los analistas consultados por el Económico, ese nivel se alcanzaría a fin de este año.

Fausto Spotorno, economista del Estudio Ferreres, destaca que “junio es un mes donde hay un gran movimiento de las carteras porque las empresas tienen que salir a pagar Ganancias y aguinaldos y eso genera una demanda de dinero muy grande. Ya de movida es un mes medio zozobrante y cualquier cosa que pase ahí pega en el el tipo de cambio”.

Ramiro Castiñeira, director de Econométrica, encuentra tres razones detrás de estos movimientos de la divisa. “La primera es el proceso inflacionario propio de la economía, que genera que todo suba, incluso el dólar. La segunda es la reaparición de Cristina en el escenario político, con un discurso que propone volver a las restricciones y regulaciones de las que Argentina acaba de salir y que no les agradan a los mercados. Y la tercera es que Argentina no logró subir la calificación y pasar de ser mercado de frontera a ser considerado emergente”.

El último punto hace referencia a la decisión del banco de inversión Morgan Stanley de contradecir las expectativas del mercado y mantener al país como mercado de frontera -la clasificación más baja- en lugar de ascenderlo a mercado emergente.

Camilo Tiscornia, de C&T Consultores, sostiene que el alza cambiaria fue detonada por la decisión de no subir de categoría al país para convertirlo en mercado emergente. “Ahora queda claro que cuando el dólar estaba en $15,30 se ubicaba en ese nivel por la expectativa del mercado de que el país alcanzara esa calificación”.

“Creo que estamos dentro de lo que esperábamos”, dice Miguel Kiguel, director de Econviews. “Muchas veces ha pasado esto, el dólar reacciona ante un evento, como puede ser el Brexit, la elección de Trump o los conflictos de Michel Temer en Brasil, y después se estabiliza en lo que en principio sería un nuevo escalón. En este caso, el detonante fue la cercanía de las elecciones y la percepción de que había atraso cambiario”.

“Hace un mes estábamos preocupados porque el dólar estaba muy bajo y veíamos difícil que pudiera llegar a $18 en diciembre. Ahora sube por una una mezcla de tema electoral pero también porque cayó 30% la oferta de exportadores, quizás a la espera de que haya una mejora en el tipo de cambio y en los precios de los commodities”, dice Dante Sica, director de abeceb.com. Para el economista, “el consumo es el segmento que se va a ver más impactado por los movimientos del dólar, pero no las inversiones que miran más a mediano plazo”. Pero también hay efectos positivos. “Esto mejora en parte el tipo de cambio real, le quita presión”.

-¿Está suba se trasladará a precios?​

-​No veo por ahora una presión hacia el tema de precios, aunque todavía estamos expectantes.

Para la directora del Estudio Bein, Marina Dal Poggetto, “el dólar sigue siendo un valor fundamental a la hora de definir precios internos”, tal como lo demuestra la última suba del precio de las naftas. Según la economista, la divisa sube porque “hubo un retiro de la oferta” en “un contexto donde la demanda de dólares estacionalmente aumenta porque se empieza a cobrar el aguinaldo y suben los gastos en turismo”.

“No creo que tenga un impacto muy grande sobre precios”, indica Kiguel. “En general se tiende a sobrestimar, pero los cierto es que si se deprecia 5%, el efecto sobre precios es del 1% y no es inmediato, lleva varias meses en trasladarse”.

“Si hay traslado sería muy marginal, también depende de lo que haga el Central. Puede ser que impacte un poco en productos importados, pero marginalmente”, sostiene Spotorno.

Castiñeira coincide con esta visión. “El dólar no genera inflación, sube porque es un precio más. Argentina está mal acostumbrada a que el tipo de cambio se use como ancla, entonces apenas vemos una suba se está esperando que el Central intervenga, cuando no es así en el resto del mundo. El dólar y el resto de los precios tienen que ser libres, pero la disyuntiva argentina es que para tener un dólar libre se necesita tener cuentas públicas sanas. Y lo que ocurre es que el Gobierno heredó una situación fiscal desmadrada que busca corregir con un gradualismo que se desdibuja porque gasta crece 33% en los primeros cinco meses del año.

-¿El dólar sube porque el mercado desconfía de las políticas que el Gobierno lleva adelante?

-El mercado no le tiene miedo hoy a Macri. Este Gobierno desde que asumió lo único que hace es apagar un incendio y todavía necesita encarrilar la macroeconomía para lograr la confianza de los mercados.

Carry trade en modo de espera

Mientras el dólar se mantuvo estable, el carry trade fue la estrella del mercado. En esta operación, los inversores cambian dólares por pesos y apuestan a las tasas del Lebac y al final del ciclo, si el dólar estuvo estable, compran más divisas que las que tenían al comienzo. Para Sica al dejar subir el dólar sin intervenir demasiado, el Banco Central “saca el seguro de cambio implícito y de alguna manera desalienta el carry trade, lo que es bueno porque condiciona el ingreso de capitales especulativos”.

“La suba del dólar vienen bien desde el punto de vista de la competitividad. Pero no habría que dejarlo subir más porque podría complicar a la inflación. El Central no tiene que dar un seguro de cambios, pero si dar cierta volatilidad. Pero que esté arriba de $17 me parece innecesario”, señala Tiscornia.

Los analistas resaltan que, pese a los saltos bruscos, la trayectoria que viene mostrando el dólar está dentro de los parámetros fijados por el Gobierno. Y a partir de este análisis optan por mantener sin cambios los pronósticos para diciembre.

Según Tiscornia, “estos movimientos son bruscos y especulativos, no creo que sigan indefinidamente. Hay que esperar para revisar los pronósticos. Nosotros para fin de año tenemos $17,80. Ahora parece muy poco, pero hay mucha volatilidad y creo que puede bajar”.

“Nuestra proyección es de $18 para fin de año, con el supuesto implícito de que le Gobierno no sale mal parado de las elecciones”, dice Castiñeira.

“No hicimos ningún cambio en la estimación, alrededor de $18,20 para fin de año”, apunta Sica. También Miguel Kiguel mantiene su pronóstico de $18.

“Si cambiamos las proyecciones, las cambiaríamos para llevarlas adonde estábamos antes. Nosotros nos comimos el amague de la volatibilidad, nuestra proyección era $18 para diciembre, pero como el dólar no se movía, la bajamos a $17,60 y ahora estamos viendo si la volvemos a $18”, plantea Spotorno.

Preocupa la balanza comercial

Unos días antes de que arrancara la escalada del dólar, elINDEC informó que la balanza comercial de mayo había sido deficitaria en US$642 millones, acumulando en los cinco primeros meses del año un rojo de US$1.950 millones. “Lo bueno que tiene el régimen de flotación es que sus movimientos suelen ser impredecibles, aunque ‘ex post’ puedan ser racionalizados”, indica Vasconcelos, del IERAL.

Según las proyecciones que maneja el instituto dependiente de la FundaciónMediterránea, el déficit comercial para 2017 “pasó a proyectarse por encima de los US$5.000 millones, mientras servicios y rentas (el resto de los ítems de la cuenta corriente del balance de pagos) van en igual dirección, aunque a ritmo más pausado”.

Para Spotorno, los resultados de la balanza comercial fueron uno de los disparadores de los movimientos cambiarios. “La suba del dólar fue gatillada también por el retraso de las exportaciones y porque tenemos una balanza comercial mucho más deficitaria de lo que pensábamos que iba a estar”, señala.

Vasconcelos advierte que el alza del dólar se vincula a “una economía argentina más dependiente del financiamiento externo, con datos que anticipan un ensanchamiento del déficit comercial y del de cuenta corriente de la Balanza de Pagos, en un momento en el que el real brasileño se debilitaba por la prolongación de la crisis política, y que las tasas de interés de largo plazo en los Estados Unidos se ajustaban esperando mayor inflación en el futuro, lo que puede hacer más costoso el endeudamiento. En la Argentina, los años de reactivación acentúan los desequilibrios externos”.

Sica señala que el año electoral eleva la sensibilidad ante los temas macroeconómicos. “Si este no fuera un año electoral, no estaríamos mirando tanto la economía con lupa. Pero en el fondo no creo que haya preocupación de parte de los que mueven el mercado por la gestión de Cambiemos”. Sin embargo, Sica advierte que puede haber alguna tensión respecto del tema fiscal y el aumento de la deuda pública. “El tema de la suba de la deuda —se colocaron US$35.000 millones desde el comienzo de la gestión de MauricioMacri— podría empezar a ser preocupante si no viéramos que el Gobierno tiene un programa fiscal consistente. Pero lo que vemos es que el Gobierno ya está planteando una agenda de reformas fiscales y eso al menos da la idea de que está preocupado y va avanzando. Por eso, hasta que los datos fiscales no confirmen lo contrario, la suba de la deuda no es un tema que impulse el salto del tipo de cambio”.