La inminencia del fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos y el temor por las presiones que podría provocar sobre el mercado cambiario aumentaron levemente las expectativas de devaluación de los inversores la semana pasada y llevaron los cálculos de un dólar futuro hasta los $ 11,55 para mayo del año próximo; y a los $ 10,80 el que vence en marzo de 2015. Los contratos de dólar  futuro que se pactan en Nueva York, que en general concentran muy poca liquidez, pero están libres de las intervenciones oficiales, subieron entre 20 y 30 centavos en los plazos más largos de 9 y 12 meses, respectivamente.

El mercado empezó a temer algo más en estos días por la suerte que podría tener el país en el tribunal estadounidense. Y los operadores bursátiles tomaron ahora algunas precauciones sobre el curso que podría mostrar el dólar oficial en la Argentina. En el peor de los casos, una decisión adversa en la Corte Suprema estadounidense podría exacerbar la necesidad de dólares del Gobierno y apurarlo a implementar una suba abrupta en el tipo de cambio.

La Corte debe dictaminar entre el jueves y el lunes próximos cuál será su resolución sobre la apelación que hizo la Argentina en su litigio con los holdouts: aceptarla, rechazarla o consultar sobre ella a la Procuración del Tesoro de Estados Unidos. Los mercados asignaban, semanas atrás, una mayor probabilidad a una decisión favorable. Pero la cercanía de la fecha provocó en estos días algo más de desconfianza y empezó a mostrar en los precios algunas turbulencias. Las expectativas de devaluación subieron levemente y el riesgo argentino se disparó. El seguro que pagan los inversores ante un eventual default (los llamados “Credit Default Swaps”) subió en lo que va de junio de los 2.000 a los 3.500 puntos básicos para el menor plazo, de vencimiento a tres de meses.

“No es tanto una pérdida de confianza sobre lo que pueda pasar con el país, la semana que viene, como el temor inevitable a una decisión judicial que tiene al menos alguna probabilidad de provocar que los bonos argentinos se desplomen. Conviene estar comprado, pero no salir a comprar más por ahora”, completó. En un banco estimaban que una decisión desfavorable podría provocar un desplome de entre un 25% y un 30% sobre los bonos locales; y una mayor presión sobre el dólar “blue” que pretendería anticiparse a un ajuste necesario para afrontar mayores obligaciones en moneda extranjera en el futuro. Es un escenario que nadie da por descartado.

“Cristina se enfrentará así a una encrucijada: si no paga la sentencia (unos u$s 1.330 millones), tampoco podrá servir la deuda ya reestructurada, pues el juez Griesa involucró explícitamente al Bank of New York, agente de pago de nuestra deuda soberana, en el cumplimiento de la sentencia”, comentó en un informe reciente el economista Federico Muñoz. “Se especula con la posibilidad de cambiar la jurisdicción de la deuda reestructurada y efectuar los pagos en Buenos Aires, pero esta hipotética alteración de las condiciones originales de los títulos no sólo supondría entrar en rebeldía con la Justicia de los EE.UU., sino que además equivaldría -de hecho- a un nuevo default”, completó.

Para aplacar este nerviosismo en el mercado local, el Central se esmeró por intervenir con fuerza en los últimos días sobre los contratos a futuro del Rofex y del Mercado Abierto Electrónico (MAE), y en el segmento spot (también a través de bancos oficiales), en donde convalidó una suba de seis centavos sobre el tipo de cambio oficial durante la última semana, hasta dejarlo en los $ 8,15.

El plan del Central es mantener debajo del 30% las expectativas de devaluación.

El viernes, el dólar a diciembre quedó en $ 9,4950 y a enero en $ 9,7050.