La opción de abandonar la Unión Europea (UE) terminó imponiéndose en el referéndum del Brexit por un margen estrecho pero suficiente para iniciar el proceso por el que Gran Bretaña debería terminar fuera del bloque europeo. El resultado está provocando un terremoto político y económico tanto en las islas británicas como en el resto del mundo.

La primera repercusión política de peso fue en Downing  Street 10, la residencia oficial y de trabajo del primer ministro británico. David Cameron anunció su renuncia porque, argumentó, el resultado del referéndum indica que el país “necesita un nuevo liderazgo”. En principio y si no se precipitan los hechos, su salida se haría efectiva en octubre.

La decisión de separarse de la UE renovó además los aires secesionistas dentro del propio Reino Unido: Martin McGuiness, viceprimer ministro de  la región y nacionalista irlandés del Sinn Fein, dijo esta mañana que el Gobierno británico tiene el “imperativo democrático” de convocar un referéndum sobre si Irlanda del Norte debería abandonar el país para unirse a la República de Irlanda y permanecer en la UE. “Estamos ahora en territorio inexplorado, nadie sabe  realmente lo que va a pasar. Las implicaciones para todos nosotros en la isla de Irlanda son absolutamente enormes. Podría  haber implicaciones muy profundas para nuestra economía (en  Irlanda del Norte)”, advirtió.

Por su parte, la primera ministra de Escocia y líder del Partido Nacional Escocés (SNP), Nicola Sturgeon, subrayó que en la misma votación de ayer “Escocia envió un voto sólido e inequívoco a favor de  permanecer en la UE”. En el referéndum, la votación terminó allí con un triunfo de la opción de seguir en la UE por 62% a 38%, en contra  de la corriente general en Reino Unido, que optó mayoritariamente por abandonar la UE con un 52% de los  sufragios. Las declaraciones de Sturgeon alientan el fantasma de una nueva votación sobre la independencia escocesa –hubo una hace tres años, en la que ganó la permanencia y la que la secesión implicaba en teoría la salida de la UE- y la posible disolución de Reino Unido. El ex primer ministro escocés Alex Salmond ya anticipó que Escocia probablemente presione para que haya un segundo referéndum sobre su independencia.

Los líderes europeos ya se pusieron en movimiento para enfrentar el terremoto político. La salida del Reino Unido de la UE es “dramática” y no se pueden predecir todas sus consecuenciaspolíticas, advirtió el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. “Estamos determinados a mantener nuestra unidad a 27”, agregó. Mañana se reunirán en Berlín de los ministros de Exteriores de los países fundadores de la UE: Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo. Y en la misma ciudad mantendrán otro encuentro el presidente francés, Francois Hollande, y la canciller alemana, Angela Merkel, antes de la cumbre de la UE, prevista para el martes y el miércoles próximos en Bruselas en la que las autoridades europeas definirán la estrategia a seguir ante la salida de Reino Unido de la UE.

En Estados Unidos, el candidato republicano a la presidencia, Donald Trump, celebrabó la decisión del Brexit como la más acertada: “Es grandioso que los británicos hayan recuperado el control“.

Viernes negro en los mercados

Después de las subas de ayer, impulsadas por la errónea previsión de que en el Brexit ganaría la opción por la permanencia, hoy se derrumbaban las bolsas del mundo. La libra esterlina caía a su nivel más bajo en 30 años y retrocedía también el euro. El golpe afectaba también al precio del barril de petróleo. Mientras que, en cambio, subía el oro, tradicional refugio en épocas de tormenta.

Mientras, desde Standard & Poor’s ya advirtieron que la situación los obligará a revisar a la baja la calificación crediticia del Reino Unido.