La decisión de ampliar la brecha entre dólar compra y venta  la tomaron los principales bancos privados que operan en el segmento minorista. Buscan compensar la pérdida de rentabilidad en otros negocios

La fuerte demanda de dólares de ahorristas que se percibe en el mercado concedió a los bancos una buena oportunidad para compensar la caída de algunos de sus negocios. En los últimos días, las principales entidades del sistema financiero decidieron ampliar de 30 a 45 centavos las puntas de “compra” y “venta” con las que operaban en el segmento minorista, y encarecer el precio del billete que cobran a sus clientes particulares, en general no demasiado atentos a la variación de la cotización.

El fenómeno se ve ahora en los principales bancos privados, como un intento por aprovechar la pujante compra de billetes que se ve en homebanking y por ventanilla. En sólo una semana, la brecha se amplió del 2% al 3%. Y el precio de venta de la divisa alcanzó un nivel máximo de hasta $15,90, unos 35 centavos más alta que la del mercado mayorista (el costo que los bancos pagan al adquirirlas en el mercado).

En las mesas explican que el movimiento apunta a salvar la rentabilidad que perdieron tras la caída de algunos ingresos, que percibieron ante la floja demanda de créditos; o el fuerte aumento de algunos costos, al que se vieron afectados, por ejemplo, por la acumulación de efectivo en las sucursales.

Desde diciembre, los ahorristas se convirtieron en los principales apostadores del dólar. Las compras de particulares se sostuvieron a pesar de que el tipo de cambio se mantuvo prácticamente planchado desde entonces y dejó sin recompensas a quienes invirtieron en él.

En los bancos advierten que este segmento de clientes tiene, en general, menos información que las compañías o los grandes inversores al momento de adquirir divisas; y muestra, por esta razón, muy poca sensibilidad ante un cambio en la cotización (una demanda más inelástica).

Las cifras reflejan, según Ambito, que el público minorista compra hoy entre cuatro y cinco veces más que lo que está dispuesto a vender: si se considera sólo el conjunto de las operaciones más chicas (los montos menores a los u$s10.000), se adquieren hoy unos u$s962 millones; y se ofrecen sólo u$s215 millones.