Un informe privado marcó el cambio de tendencia en 2012. Se explica por la inflación y por la recesión

En los últimos tres años la clase media se redujo cerca de dos puntos a cambio del crecimiento de la clase baja, que ya reúne a casi la mitad de los argentinos. Los datos surgieron en un informe privado realizado por la consultora CCR sobre la base de los aportes de la Asociación Argentina de Marketing, la Sociedad Argentina de Investigadores de Marketing y Opinión y la Encuesta Permanente de Hogares del Indec.

La barrera que tomó el trabajo para diferenciar a la clase media de la baja es un ingreso mensual de $11.700 por hogar. Por debajo de este límite se encuentra el 47,5% de las familias argentinas, que integran la clase baja.

Dentro del universo de los hogares con menores salarios, CCR distinguió entre la clase baja superior -D1- y la clase baja lisa y llana -D2 y E-. Esta última representa al 17,2% de los hogares, donde se registró un ingreso promedio de $4.600 y tuvo un crecimiento de 0,5% en el último año.

“Más allá de que se trata de fluctuaciones muy pequeñas, lo importante es que desde 2012 se revirtió la tendencia de expansión de la clase media”, precisó Patricia Sosa, directora de Negocios de CCR, en declaraciones publicadas por La Nación.

En la otra punta de la pirámide se concentra el 5,5% de la población con mayores ingresos -ABC1-, que tiene un ingreso familiar promedio que supera los 106.000 pesos. Este universo es dispar. El quintil más alto, casi el 1%, tiene un ingreso de $187 mil por mes. El nicho más “pobre” de la misma casa percibe $65 mil.
La semana pasada la presidente Cristina Kirchner aseguró que la Argentina es uno de los países de la región donde en los últimos años más personas pasaron a integrar la clase media. Según CCR, el dato es comprobable hasta 2010, cuando terminó un ciclo de crecimiento en donde la clase media ganó casi 9 puntos, siendo la más beneficiada del modelo entre 2004 y 2010. A partir de ese año comenzó el cambio de tendencia.

El diagnóstico es similar al planteado hace quince días por la Universidad Católica Argentina a través del Observatorio de la Deuda Social. Si bien son dos mediciones distintas con bases metodológicas dispares, ambos coincidieron en marcar un cambio de tendencia. La UCA registró que la pobreza no para de subir en la Argentina desde 2011 y ya afecta a tres de cada diez argentinos.

Este informe reveló que una familia tipo necesita al menos reunir ingresos por $5.717 por mes para no ser pobre, de acuerdo a los cálculos de su propia Canasta Básica Total (CBT). Es más del doble de los $2.026 que calcula el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).

Varios funcionarios cuestionaron este tipo de mediciones privadas. El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, fue uno de los dirigentes que cruzó con mayor crudeza el informe de la UCA. “Es falaz, pésimo, inventado, no tiene nada que ver con la realidad”, sintetizó.