Una encuesta de DAlessio Irol mostró que se resiente desde su pico de octubre. Crecen los planes de deshacer plazo fijos. Sube levemente la inversión en fondos

Por la suba del dólar, en febrero cayó la confianza de los ahorristas en la economía, aumentó la preferencia por ahorrar en moneda extranjera y el plazo fijo perdió terreno como alternativa. El humor de los inversores, muy correlacionado con el clima político y social, se deteriora desde las elecciones legislativas a esta parte y hace crecer el apetito por el billete verde.

Ayer se publicó el Índice de Confianza del Inversor (ICI) que elabora cada mes DAlessio Irol para la Cámara de Agentes de Bolsa. La edición de febrero mostró cómo se resintió la fe de los ahorristas en el plazo fijo bancario, en favor de la compra de dólares, entre las dos opciones más comúnmente mencionadas por los encuestados.

Muy detrás en las preferencias, creció algo la colocación de dinero en Fondos Comunes de Inversión, mientras que se mantuvieron estables las tenencias de bonos y acciones.

La encuesta, que se hace sobre una muestra de 500 personas bancarizadas de todo el país, mostró que el 39% de los encuestados consideran que las condiciones del país mejoraron para el ahorro y la inversión respecto al año pasado. Este es un derrumbe desde el 51% que tenía una visión positiva para el momento actual en enero pasado y, más aún, respecto del 71% que compartía esa mirada en octubre último, cuando se celebraron las elecciones legislativas. La cifra es la menor de la serie, que tiene hasta ahora sólo 8 mediciones mensuales.

Los que consideran que las condiciones para la inversión se resintieron alcanzaron el 31% de la muestra, después de haber representado el 23% un mes atrás y apenas el 14% en octubre último.

Con todo, la caída en la confianza de los ahorristas no afectó tanto a sus miradas para el futuro cercano. Ante la pregunta respecto a cuál creen que será la situación del país para la inversión dentro de un año, el 52% consideró que será mejor y el 25% que será peor. En enero, el 56% de los encuestados habían sido optimistas, mientras que los que tenían una visión pesimista representaban la misma porción del total.

Preferencia por el dólar

Cuanto tuvieron que contar qué inversiones tienen, el 57% de los encuestados dijo tener ahorrados dólares. Esto implica un crecimiento de la preferencia por el dólar, probablemente impulsado por la suba del dólar de los últimos mes, ya que en enero el 54% había dicho lo mismo.

La tenencia de plazos fijos también creció: pasaron de ser elegidos por el 43% de los ahorristas al 45%. También los fondos comunes: los eligió el 13% de los ahorristas, su mayor cifra de la serie.

Pero después de los magros desempeños de los depósitos bancarios frente al dólar y a la inflación, los encuestados que dijeron planear abandonar (el 43% del total) alguna de sus inversiones tuvieron al plazo fijo como principal blanco (el 24% de los que quieren reducir posiciones dijo que planifica rescatar sus depósitos).

Entre quienes planifican tomar nuevas posiciones (el 40% del total) el dólar apareció como principal destino, con el 36% de los casos, y el plazo fijo segundo, con el 24%.

Las preferencias de los ahorristas encuestados tuvieron buenos fundamentos. El dólar subió 7,6% en diciembre, 5,45% en enero y 2,43% en febrero. La inflación, por su parte, sumó 1,8% en enero y 2,4% en enero. Los plazos fijos minoristas, mientras tanto, apenas acumularon retornos del 3,7% en los dos dos primeros meses del año sumados.

En cuanto al resultado de las inversiones de cada encuestado, los balances también se volvieron algo más negativos, aunque se mantuvo la brecha entre resultados pasados y esperanzas de resultados futuros. Ante la pregunta “¿cómo evalúa el resultado de sus inversiones hoy respecto al año pasado?”, el 41% dijo que le fue mejor o mucho mejor, mientras que el 19% dijo que le fue peor o mucho peor. Respecto a cómo suponen que resultarán dentro de un año, 49% confiaron en resultados positivos y 28% fueron pesimistas. Estas apreciaciones también se resintieron en enero. En enero, los balances positivos habían alcanzado el 45% del total y los negativos el 17% mientras que, a un año vista, 51% esperaba obtener resultados mejores y 19% peores.