Circula, por ahora, como un rumor que no deja dormir a algunos banqueros. Pero que, puertas adentro del Banco Central, algunas fuentes reconocen como una medida analizada y conversada en la institución, que quedará subordinada a lo que suceda con el mercado cambiario una vez que se expida la Corte Suprema de Justicia sobre el litigio entre la Argentina y los holdouts.

Se trata, concretamente, de la posibilidad de reducir aún más la posición en dólares que tienen las entidades financieras, mediante una nueva normativa oficial, para cuando se necesiten acciones contundentes sobre el tipo de cambio.

Los propósitos serían tres: obligarlos otra vez a que se desprendan de divisas para asegurar la oferta en el mercado; limitar la demanda de los bancos en el segmento mayorista, donde el Banco Central encuentra cada vez menos margen para acumular reservas; y evitar que obtengan nuevamente ganancias sustanciosas ante una eventual devaluación en el segundo semestre.

Desde hace semanas, el organismo se esfuerza por conocer con el máximo detalle cuál es la posición en dólares con la que quedaron las entidades financieras. Con llamados y mensajes a ejecutivos, los funcionarios del Central buscan seguir de cerca cómo terminó de implementar el sector bancario la normativa que lo obligó, a principios de febrero pasado, a limitar drásticamente la tenencia de divisas que tenían en cartera, a sólo el 30% de su patrimonio, y a deshacerse de todos sus excedentes en apenas tres meses.

Algunas fuentes relacionaron ayer este comportamiento con la alternativa que, dicen, ya está “conversada” y “estudiada” por el equipo de Juan Carlos Fábrega: recortar el porcentaje de la tenencia de moneda extranjera al 20% ó al 10%, si la reacción del mercado frente a la decisión de la Corte de Estados Unidos compromete la estabilidad cambiaria.

“Se fue analizando dentro de las alternativas que se manejan, porque es de uso y costumbre tener evaluadas varias posibilidades. Pero de ahí a que se tomen hay un abismo”, comentaron las fuentes consultadas por este diario. “Ya está preparado y estudiado, pero lo de la Corte de Estados Unidos condiciona todo. Se cree que se espera eso para tomar decisión”, completaron.

Desde algunos bancos calificaron ayer esta posible medida como una “decantación lógica” del contexto cambiario actual y la medida impulsada en febrero pasado; desde otros, en cambio, como un “rumor” sobre el que por ahora hay pocas certezas. Como sea, la sola mención de una eventual medida de este tipo alcanza para preocupar al sector, porque representaría un fuerte golpe al patrimonio de las entidades más allá de las grandes ganancias nominales que suelen mostrar sus balances. Desde la oficina de prensa de Fábrega desmintieron ayer que se fuera a disponer una iniciativa de este tipo: “No se está trabajando en esa dirección”, se limitaron a responder.

Con esta medida, anunciada sorpresivamente el 5 de febrero pasado, el Central logró tener una mayor oferta de divisas en el mercado cambiario, limitar la demanda de las entidades y nutrir sus “reservas netas”, que son las que surgen de restar los depósitos bancarios en dólares del stock total informado todos los días.

El mecanismo no sirvió para mejorar (al menos directamente) las “reservas brutas”, porque supuso lisa y llanamente un “paso de manos”: una venta de divisas que, aún siendo propiedad de los bancos y formando parte del pasivo del organismo, ya estaban encajadas en una cuenta de la entidad oficial y eran informadas como parte de su activo.