En los supermercados del país el llamado dólar góndola influye sobre el precio de los alimentos que ven retrasados sus precios por acceder las empresas a una cotización del dólar diferencial

Aseguran que los actuales valores de los productos no reflejan el verdadero impacto que la devaluación tuvo en sus gastos y anticipan nuevas subas. Afirman que la situación del mercado no les permite trasladar el total de los costos a precios. Ven un segundo semestre recesivo pero con aumentos

Pese al 3,7% de inflación de junio (la cifra más alta de los últimos dos años) y en el marco de un dólar que ya trepó 53% en lo que va de 2018, los precios de los alimentos aún tienen un largo trecho por recorrer.

Tanto es así que la mayoría de los productos exhibidos en las góndolas estarían acumulando un retraso cercano al 25%.

Así lo aseguran las empresas alimenticias más grandes del país, que adviertenque el valor que actualmente pagan los consumidores por los artículos contempla un dólar cercano a los $22,50.

Es decir, bastante lejos de los más de $28,00 a los que cotiza la divisa estadounidense en estas jornadas.

Según referentes del sector consultados por iProfesional, el precio de la mayoría de los alimentos se mantendrá atrasado en lo que resta del año.

Esto, a pesar de que se descuentan nuevos aumentos, como el que acaba de darse sobre el inicio de julio, que promediaron el 13% con picos del 18% para algunos productos.

Las compañías y cadenas de hipermercados ya le pusieron un nombre al tipo de cambio que utilizan en la actualidad: “dólar góndola”.

Es, ni más ni menos, la cotización a partir de la cual negocian a diario con proveedores la compra de mercadería, en el marco de listas de precios que entre enero y este mesya fueron modificadas al menos en cuatro ocasiones.

Con todo, las alimenticias aclaran que todos esos retoques no alcanzan para cubrir la fuerte suba de costos. Y señalan que se ven imposibilitadas de trasladar esos incrementos a los precios finales, ya que la demanda no lo convalidaría, a raíz de la pérdida acumulada del poder adquisitivo.

De acuerdo con los datos provistos por la Secretaría de Comercio correspondientes a junio, las categorías que más subieron en las 2.657 sucursales de 30 cadenas de supermercados de todo el país son:

– La de productos de protección de adultos (13%)
– Limpieza de calzado (8,2%)
– Aceites (6,7%)
– Lavandinas (6,7%)
– Vegetales congelados (6,6%)

“Tenemos que subir de a cuenta gotas porque es imposible vender a los valores reales. Es decir, a los que reflejarían el impacto que ha tenido la suba del dólar, la paritaria y la inflación acumulada en nuestra cadena de costos”, admiten desde uno de los mayores grupos alimenticios del país.

A modo de ejemplo, la fuente refiere a la industria automotriz, en la que marcas han encarecido sus modelos 28% para no perder ante la inflación y la devaluación, a costa de sacrificar ventas, tal como ocurrió en junio (-17% respecto al mismo mes el año pasado).

También trazan un paralelo con lo que sucede hoy día en el rubro de los combustibles. Y replican las palabras de empresarios que aseguran que los valores de las naftas y gasoil muestran un retraso de casi el 30%, que no se equilibra ni siquiera con los últimos incrementos de este mes.

“El nuestro es un escenario parecido al de las naftas, que suben pero no lo suficiente para alcanzar al dólar ni a la inflación, que ya apunta a ser del 30% este año”, sostiene el gerente de una de las alimenticias locales con mayor poder de mercado.

Aumentos dosificados

En el sector advierten que los próximos meses serán muy similares a lo observado hoy día. Es decir, que habrá remarcaciones periódicas pero siempre atrasadas respecto a los precios que debieran corresponder.

Esto, producto de un contexto recesivo que irá dejando su huella en lo que resta del año, tal como lo reconocen desde todas las ramas de actividad y también desde el propio Gobierno.

Desde otra alimenticia -que se ha visto impactada de lleno por el alza del precio de la harina a nivel internacional, por ser el commodity que más utiliza para sus productos- recuerdan que en abril el atraso de sus precios frente al dólar ya era del 20%.

“Ahora acumulamos 25%, más que nada por la segunda ola devaluatoria de junio”, señalan.

De hecho, la mayoría de las grandes compañías del rubro anticipa que los balances semestrales que se darán a conocer en agosto seguirán teñidos de números en rojo, tal como ya se observó en el caso de Molinos Río de la Plata, Arcor y otras grandes referentes de la industria local.

Por ahora el objetivo, aseguran los empresarios, es mantener el volumen y no despedir más personal, aun a costa de quebrantos que serán muy grandes.

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Desde la CAME advierten que en el último año y medio se han perdido casi 90.000 puestos de trabajo en el sector alimenticio.

Además, indican que en la actualidad las empresas suben precios más que nada para mantener sus volúmenes ya que la devaluación, la alta inflación y la caída del consumo hacen imposible que los artículos en las góndolas muestren precios que puedan compensar la suba de costos.

“Se vende menos y sólo se aumenta para no perder volumen”, asegura a iProfesional un importante ejecutivo, miembro del comité de la Unión Industrial Argentina (UIA).

Y añade: “Es que no se trata sólo del dólar o la inflación, sino del aumento de las naftas, servicios, logística, presión tributaria, y todo en medio de una retracción de consumo que se profundizará en lo que resta del 2018”.

Del lado de los supermercadistas la visión es similar, aunque en algunas cadenas dudan de que todas las empresas hayan contenido las subas.

En este sentido, aseguran que Arcor incurrió en incrementos moderados para no trasladar sus mayores costos a los precios finales.

Desde el punto de vista competitivo, creen que esta estrategia le permitió a la alimenticia cordobesa ganar market share y rotar un poco más sus productos.

También recuerdan que en algunos rubros, Arcor ostenta una posición dominante, lo que le permite encarar este tipo de acciones.

No es el mismo accionar que describen en el caso de Molinos Río de la Plata. Señalan que ante la fuerte suba de la harina, la alimenticia de la familia Perez Companc “no perdió un segundo en aumentar para evitar que su rentabilidad caiga”.

“Siempre es la que pica en punta a la hora de remarcar los alimentos”, completan.

En el mismo lugar ubican a las proveedoras de artículos de limpieza y a las cárnicas, que hace unos días se reunieron con el presidente Macri para analizar la situación del sector y prometieron que los próximos retoques no serán “desmedidos”.

Desde los hipermercados indican que el primer semestre cerró con un leve incremento del 1,5% respecto a igual lapso del año pasado, pero que dicha alza se debió al crecimiento del volumen y la baja de los márgenes de rentabilidad.

“El cierre de estos primeros seis meses no fue tan malo, pero hay que aclarar que se lo compara con el mismo período de 2017, que había sido bueno”, refieren desde una cadena.

También anticipan que el panorama hoy día luce bastante enrarecido, producto de la devaluación de abril y de la segunda ola alcista del dólar en junio, lo que provocó una contracción en casi todas las categorías, que se mantendrá por lo menos hasta diciembre próximo.

Indicios de faltantes en las góndolas

Junto con la suba de precios, otro fenómeno que viene ganando terreno desde hace unos meses es el “faltante de algunos productos” en las góndolas de las distintas cadenas.

Esto, debido a la ausencia de valores de referencia (de reposición) que, por otro lado, dio lugar a que las denominadas “segundas marcas” adquieran un mayor protagonismo.

El escenario obliga a los supermercadistas a apelar al stock para no dejar sin mercadería a sus establecimientos, de modo quela ausencia de productos en las góndolases un tanto relativo.

No obstante, si la situación empeora, en los súper vaticinan que en un plazo de una semana a 10 días se va a notar la escasez de determinadas mercaderías.

En el caso de las lácteas, tanto Mastellone con su marca La Serenísima y SanCor también informaron a comercios y supermercados que llegarán más remarcaciones.

Concretamente, que avanzarán en alzas que promediarán el 7% en el caso de las leches y, para el resto de los artículos -como mantecas por ejemplo- se ubicarán entre el 5% y el 6%.

En cuanto a las ofertas, promociones y descuentos pensados para atraer a los consumidores, anticipan que varios productos difícilmente puedan ser incluidos.

Por lo menos, hasta que se termine de discutir el impacto de las nuevas listas de precios, el modo en el que se implementarán los aumentos en las góndolas y que las firmas puedan tener un “dólar góndola” más próximo al tipo de cambio real.