En el mes en que el Banco Central (BCRA) debió salir a vender dólares para contener la escalada del tipo de cambio previo a las PASO, terminó comprando al Tesoro Nacional más divisas de las que volcó al sector privado. Según los números de agosto, la autoridad monetaria vendió casi u$s 1533 millones pero logró comprar cerca de u$s 2120 millones.

Como consecuencia de estas operaciones, el organismo emitió pesos por el equivalente a u$s 587 millones (alrededor de $ 10.000 millones) para comprar divisas al Tesoro. Sin embargo, en agosto logró aspirar más de $ 103.000 millones en el mercado secundario de Lebac.

En la previa electoral, cuando el dólar amenazó con cruzar la barrera de los $ 18, el BCRA intervino con ventas en el mercado para evitar que el movimiento disruptivo generara consecuencias inflacionarias. Para lograrlo, vendió el equivalente a $ 27.191 millones.

Al mismo tiempo, le compró $ 8826 millones al Tesoro Nacional provenientes de las colocaciones de deuda y siguió comprándole luego de las PASO, cuando el dólar se derrumbó 50 centavos. Desde el 14 de agosto, el organismo compró otros $ 27.830 millones.

“Más allá de que después el dólar terminó bajando, la maniobra del BCRA hizo ruido porque quizá hubiera sido preferible que el Tesoro vendiera los dólares directamente en el mercado secundario.

No le encuentro el sentido, aunque la intervención terminó saliendo bien”, explicó Gabriel Caamaño, de Consultora Ledesma. Y agregó: “En un régimen de metas de inflación, el BCRA debe intervenir centralmente a través de la tasa de interés. En este caso, la dejó sin cambios pero participó en el mercado cambiario”.

Las compras de divisas que el BCRA hizo al Tesoro no impactan, sin embargo, en la cantidad de reservas porque esos dólares ya estaban incluidos. Simplemente, se trata de un cambio de titularidad de las mismas.

En cambio, las ventas del organismo al sector privado sí implicaron un sacrificio de sus tenencias en moneda extranjera. A pesar de eso, al cierre de agosto el BCRA anotó una suba de u$s 2592 millones. Esto se logró, entre otras cosas, por los ingresos que la entidad percibió por un préstamo con bancos internacionales, por la colocación del Bono atado a la tasa de política monetaria y por otras operaciones puntuales.

Amilcar Collante, economista de CeSur, analizó: “El BCRA debe tener un punto donde el tipo de cambio real multilateral le resulta incómodo. Cuando la competitividad se iba a pique con respecto al registro de la apertura del cepo, el BCRA anunció la política de fortalecimiento de las reservas para que subiera el tipo de cambio.

Después, hubo un shock por la situación brasileña que siguió devaluando al peso y un shock interno por la negativa de MSCI y la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner. Ahí el BCRA empezó a ver riesgo inflacionario y salió a vender divisas.

De todos modos, hoy el tipo de cambio real está casi 10% más apreciado que cuando abrieron el cepo porque en un esquema de política monetaria dura, política fiscal laxa y déficit, el tipo de cambio flotante tiende a subir”.