El euro se afianza como divisa de refugio y algunos gestores hablan de una oleada de ventas en las Bolsas por culpa de la situación en la península coreana

La huida hacia delante de Corea del Norte y su determinación por avanzar en su programa nuclear ha disparado la aversión al riesgo de los inversores, que buscan los refugios tradicionales para el dinero en estas circunstancias, oro, franco suizo, bonos o yen japonés. Sin embargo, un nuevo actor invitado se ha sumado a esta lista de activos “seguros”, el euro. La noticia de que Corea del Norte había probado con éxito una bomba de hidrógeno ha disparado otra vez a la moneda europea por encima de los 1,19 dólares, mientras algunos gestores empiezan a hablar ya de un gran ‘selloff’, una oleada de ventas en las Bolsas por culpa de la situación en la península coreana.

“La reacción de los mercados es la clásica frente al riesgo de los eventos geopolíticos, aunque una notable excepción es la fortaleza del euro”, dice Neil Jones, estratega en Londres del bróker japonés Mizuho. Sorprende que esto haya sucedido justo en el comienzo de una semana en la que se espera que el Banco Central Europeo enfríe drásticamente las expectativas sobre un comienzo temprano del ‘tapering’, la retirada de estímulos, lo que en teoría debería presionar a la baja sobre el euro. Pero la fortaleza económica de la Eurozona, y el papel cada vez más determinante del euro como divisa refugio, ha forzado a los inversores abrir posiciones largas en la divisa comunitaria, en vista del cariz que están tomando los acontecimientos en la península coreana.

Al mismo tiempo, algunos expertos empiezan a hablar ya del fin del rally alcista por culpa del órdago de Kim Jong un. “Si bien la caída en los activos de riesgo podría no ser ahora muy profunda, la tendencia es que se incremente la volatilidad, lo que culminará en una corrección más profunda de lo esperado”, dice Nader Naeimi, gestor de fondos en la firma AMP Capital. A su modo de ver, “los mercados necesitan una corrección” en la medida en que existe una desconexión significativa entre la incertidumbre y los precios de los activos. Así, apunta, Corea del Norte y otros factores serán los desencadenantes de esta corrección.