Además, es la primera vez en ocho años que la cotización del euro toca máximos contra la libra. Para los analistas, hay tanto de reactivación europea como de debilidad en EE.UU. y el Reino Unido

“Tantas veces me mataron, / Tantas veces me morí, / Sin embargo estoy aquí / Resucitando…”, podría cantar con derecho propio el euro, un digno homenaje a la cigarra de María Elena Walsh. Porque encontrarse con un tipo de cambio cercano a los u$s 1,20 por euro, después de haber sido dado por muerto y desintegrado (sobre todo cuando parecía que Grecia abandonaba la zona euro en 2015 y el futuro común estaba más en duda que nunca), es una revancha que se disfruta.

Pero como suele suceder en los mercados cambiarios, esta apreciación que hoy se exhibe como una señal de recuperación de la economía comunitaria (algo que se hizo esperar durante demasiado tiempo) tiene su otra cara de la moneda: el riesgo de que el euro siga fortaleciéndose y termine afectando la reactivación en marcha.

Según un reciente informe del Bank of America Merrill Lynch (BofA ML), “el euro exhibe la mejor performance de las monedas del G10 y el dólar la peor”. De hecho, la moneda común registra una recuperación contra el dólar de casi un 12% desde principios de año y hoy se acerca cada vez más a los u$s 1,20. Para Credit Suisse, “el euro aprovecha los buenos resultados inesperados y persistentes de la zona euro para superar el margen de fluctuación dentro del cual evoluciona desde hace dos años (entre u$s 1,05 y u$s 1,15)”.

¿Cuáles son estos buenos resultados? Los fundamentals de la zona euro son cada vez más robustos por primera vez en muchos años (por lo menos desde que se inició la crisis financiera de la deuda soberana en 2010). De acuerdo con datos de la Comisión Europea (CE), la confianza de los consumidores sigue mejorando (en junio de 2016 era de -8,3 y en junio de 2017 de -1,3), el consumo privado no deja de crecer, la tasa de desempleo ya está por debajo del 10% (el menor nivel desde marzo de 2009), el PIB crece por tercer trimestre consecutivo, y el nivel de inversión en la construcción registra un cuarto año de crecimiento seguido. Tras mucho tiempo esperando el final del invierno, la “cigarra” europea puede volver a ponerse a cantar, “Después de un año bajo la tierra, / Igual que sobreviviente / Que vuelve de la guerra.”

 

Los errores ajenos

Pero los analistas no explican este rally alcista del tipo de cambio solamente por las buenas noticias que llegan de la zona euro. También miran con lupa los problemas que se empiezan a acumular en el Reino Unido y EE.UU. Porque si la moneda común se aproxima a los u$s 1,20 y a la paridad con la libra (hoy navega por encima de las £0,92 por euro), hay que buscar la explicación en los errores del gobierno de Donald Trump y en el daño que está causando el Brexit a la economía británica.

Según el mismo informe del BofA ML, el dólar perdió el ímpetu que llevaba al principio de la presidencia de Trump, cuando parecía que la moneda estadounidense “se comía la cancha” y alcanzaba la paridad con el euro (llegó a cotizar a u$s 1,05 por euro a principios de diciembre de 2016, cuando eran todas promesas y tweets optimistas por parte del flamante presidente estadounidense).

Para los analistas del JP Morgan, “La inflación estadounidense continúa sorprendiendo negativamente, y esto desde hace cinco meses, algo que sucedió una sola vez en los últimos 20 años. Además, la popularidad de Donald Trump se derrumbó a raíz de una serie de errores políticos, quien a su vez conserva el riesgo de un debate complicado con el Congreso sobre el nivel del techo de la deuda cuando terminen las vacaciones parlamentarias”. El banco sugiere, incluso, que el euro podría alcanzar los u$s 1,25 hacia el tercer trimestre de 2018.

Mientras tanto, en el Reino Unido siguen creciendo las noticias desfavorables respecto de cómo está impactando la negociación por el Brexit en la economía en su conjunto. El gobierno de la Primera Ministra Theresa May vio cómo se diluía su poder de negociación frente a la CE tras la derrota electoral del pasado mes de junio, lo que dificulta aún más las cosas para planificar una salida ordenada de la Unión Europea (UE).

En el mercado de cambios internacional, esta situación generó una depreciación de la libra contra el euro muy significativa. Desde el referéndum del Brexit de fines de junio de 2016, la moneda británica perdió más de un 10% de su valor, afectada por el diferencial de crecimiento que se instala entre el país y la UE. Además, en los últimos días se conoció una encuesta entre empresarios británicos que reconocían que, tras el Brexit, habían decidido poner en el freezer varios proyectos de inversión, por lo menos hasta ver cómo terminaban las negociaciones. Ya hay analistas que se animan a vaticinar que el euro podría alcanzar la paridad con la libra en los próximos meses, una apuesta que parecía irreal hasta hace poco.

Cuidado con los excesos

Hoy, después de tanto tiempo, parecería que el futuro sonríe a la zona euro. La llegada al gobierno francés de Emmanuel Macron también fue una señal muy positiva para los mercados financieros internacionales, tanto como la importante ventaja que lleva la Primera Ministra Angela Merkel de cara a las elecciones de septiembre en Alemania. Pero tanto optimismo también encierra la preocupación de que el euro se aprecie demasiado. El escenario planteado de u$s 1,25 por euro sería grave para la reactivación europea, porque afectaría la competitividad de sus exportaciones y la inflación de la región.

Justamente, las últimas minutas de la reunión del Comité de Política Monetaria del Banco Central Europeo en julio pasado ya muestran la preocupación de los funcionarios respecto de este tema, y es un aspecto que no dejó de ser tratado durante la reciente cumbre de banqueros centrales en Jackson Hole. Es de esperar que el euro esta vez no sea víctima de su propia resurrección.