El dólar en la era Macri : A seis días de asumir, el Presidente cumplió con su promesa de campaña y liberó a la economía del cepo cambiario. La divisa recuperó parte del terreno perdido pero se estancó. Lo que pasó y lo que puede pasar con el billete verde.

Apenas seis días después de asumir, Mauricio Macri cumplió con una de las principales promesas de su campaña al dar por terminado el cepo al dólar. Fue el entonces ministro de Economía, Alfonso Prat Gay, el encargado de dar la noticia. “Cumplimos con la promesa de la campaña y lo que ahogó la economía durante cuatro años lo levantamos en menos de una semana”, afirmó el hoy exfuncionario, quien se manifestó “muy tranquilo” y descartó que se cumplieran “las profecías de la campaña del miedo”.

Ese día el dólar cerró a $ 9,91, mientras que al día siguiente saltó a $ 13,93 en el marco de una flotación sucia. No hubo corridas bancaria, tampoco hubo pánico ni disparada del billete, aunque si un traslado a precios.

Gustavo Quintana, de PR Cambios, recuerda que la liberación de las restricciones cambiarias en 2015 se dio “en un contexto de menor ruido que el esperado, luego de un período de acentuado control de cambios”. “La normalización se produjo con mayor tranquilidad que la imaginada y con una fluidez en el desarrollo de las operaciones que le quitó dramatismo a un proceso que en otras circunstancias hubiera generado mayor ruido financiero”, analizó.

El economista Amilcar Collante cree que el acierto por entonces del Gobierno fue “aplicar el shock”. “Tuvo un resultado mejor al esperado. Quizá el punto fue negativo fue por el lado de las expectativas, ya que desde lo discursivo Prat Gay se mostraba muy confiado en que los precios ya tenían incorporado el dólar de $ 16 (dólar paralelo). Eso no se dio, era esperable que hubiese un traslado de devaluación a precios (pass-through)”, apuntó y señaló que la corrida “estuvo contenida en parte por trabajo sucio del BCRA, que produjo un fuerte aumento de la tasa de interés a 38% anual para contener al tipo de cambio”.

Desde entonces hasta hoy pasaron dos años, en los que la divisa siguió siendo termómetro de el ánimo financiero argentino. Así, la suba del billete acompañó los momentos de tensión de la gestión de Cambiemos y también de los vaivenes de la economía internacional.

Tasa alta mata dólar

Si bien los argentinos prefirieron históricamente invertir en dólares, en una época de tasas altas pensar en verdes fue desplazado por otras opciones más rentables como las Lebacs.

La suba del billete acompañó los momentos de tensión de la gestión de Cambiemos y también de los vaivenes de la economía internacional, tan rápido como subió, la divisa se desinfló.
Con esas tasas, los economistas recomiendan mantenerse en pesos. Asimismo, con un dólar bajo el BCRA aprovechó para engrosar sus reservas, que tocaron nuevo récord de u$s 15.500 millones.

Momentos de tensión

En la historia cercana argentina, el dólar sirvió y sirve como termómetro del nerviosismo social. Los hombres de mercado y economista consultados coinciden en que, en los últimos dos años, el período previo inmediato a las PASO fue cuando más presión vivió el billete.

“Probablemente fue por la presión ejercida por la dolarización de portafolios llevó al tipo de cambio a alcanzar su valor más alto desde la salida del cepo, orillando un rango muy cercano a los $ 18, un nivel que después no volvió a recuperar”, rememoró Quintana en diálogo con El Cronista.

Por su parte, Collante hizo un repaso en cinco momentos de “dólar nervioso” de los últimos 24 meses:

La primera fue en febrero/marzo de 2016 en la cual el BCRA se confió demasiado en que podía bajar rápidamente la tasa de interés. Paso de 38% a mediados de diciembre a 30,25% a mediados de febrero de 2016. Eso coincidió con vencimientos de dólar futuro y se tradujo en una suba del dólar que quedo muy cerca de $16 el 1 de marzo y BCRA vendió dólares al mercado.
Por junio de ese año producto del Brexit el dólar tuvo un acomodamiento de 10% aproximadamente. La buena noticia fue que no afectó al proceso de desinflación.
El segundo shock externo fue el triunfo de Trump en Estados Unidos a principio de noviembre de 2016. El cual genero incertidumbre en los mercados globales y una suba de la tasa de interés de los bonos a 10 años de EE.UU. que llevaron al tipo de cambio a acumular un incremento de $15 a $16,10 para mediados de diciembre.
A mitad de mayo de 2016 se produjo la crisis en Brasil e hizo que el dólar subiera casi 40 centavos (4,2%) ese mes.
Y el último shock fue interno. Previo a las Elecciones PASO 2017, cuando el ruido político afecto al dólar y obligo al BCRA a tener que vender dólares para que la divisa no supere los $18.

Un dólar más fuerte

Desde hace unos años, los sectores productivos vienen reclamando un dólar más fuerte que los ayude a competir. Pese a la liberación del cepo y la cotización libre, el billete permanece retrasado, muy lejos de los pedidos de los industriales y sectores del agro que coinciden en reclamar un billete por encima de los $ 20.

Pese al cepo, el dólar sigue atrasado con respecto a lo que pretenden sectores industriales y agrícolas.
“Es una cuestión que siempre genera debate, pero que creo debe ser dimensionada en un contexto de política económica general. La estrategia definida en materia cambiaria, con un mercado libre donde los precios se forman según oferta y demanda y con escasa presencia oficial directa, desemboca en un nivel de precios que responde más al flujo de ingresos que a otros factores”, expresó Quintana.

Y recordó que “la financiación del sector público y en gran parte privado mediante la colocación de deuda en el exterior y el elevado nivel de las tasas en pesos hacen inevitable que la apreciación del peso sea la consecuencia directa y que la percepción de atraso se instale con fuerza en todos los sectores”.

Para Germán Fermo, director de Macrofinance, el billete verde “está totalmente atrasado” debido a que la política fiscal y monetaria implementada por el Gobierno “es sumamente inconsistente, una cuenta corriente con un déficit al 4% del PBI está empezando a contarnos una historia muy preocupante y vista por los argentinos en ciclos anteriores”.

“Por un lado, expandimos a nivel fiscal y por otro queremos contraer a nivel monetario. La inflación está estancada en niveles altos desde hace meses por lo que la tasa de desaceleración inflacionaria se congeló indicando que la inconsistencia entre la política fiscal y monetaria encarada por el Gobierno se evidencia en el poco efecto que podemos observar sobre la mitigación de la tasa de inflación lo cual no es gratis porque al hacerlo seguimos inflando el déficit cuasifiscal en un lento proceso de estrangulación monetaria y cambiaria. Seguimos girando en torno a un problema no resuelto: gasto y déficit en exceso, estas medidas sólo distorsionan en torno a algo que se decidió no corregir para ganar elecciones y nada funcionará bajo ese erróneo paradigma”, criticó.

“Seguimos girando en torno a un problema no resuelto: gasto y déficit en exceso, estas medidas sólo distorsionan en torno a algo que se decidió no corregir para ganar elecciones y nada funcionará bajo ese erróneo paradigma” (Fermo).
En este sentido, Collante opinó que, “indudablemente, el dólar esta barato en Argentina ya que si tomamos la evolución del tipo de cambio respecto de la inflación acumulada, siempre el dólar corre por detrás de la inflación”.

“Si tomamos la evolución del tipo de cambio respecto de la inflación acumulada siempre el dólar corre por detrás de la inflación”. (Collante)
“Desde abril del año 2016, los precios subieron 39,7% y el dólar apenas 18,9%. Esto es producto de la política económica adoptada. Tener que financiar un elevado déficit fiscal en los mercados externos de deuda, libre entrada de capitales, tipo de cambio flotante y una política agresiva desde lo monetario (con altas tasa de interés) tiene su correlato en el billete norteamericano”, destacó Collante, quien señaló además que el Tipo de Cambio Real Multilateral (que calcula el BCRA) se apreció en 13 puntos básicos tras la salida del cepo.

El papel del BCRA

Uno de los objetivos del presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, es que los argentinos dejen de pensar y ahorrar en verde. “Hay gente que compró el blue en 2014 a $ 16 e hizo el peor negocio de su vida. El dólar no siempre protege en términos de poder adquisitivo”, remarcó la semana pasada al ser consultado sobre el fanatismo argentino de pasar los ahorros a billetes norteamericanos.

Sturzenegger defiende la flotación sucia. Días atrás aseguró que la volatilidad cambiaria es un instrumento que “ayuda” a la entidad a “desdolarizar la economía” y descartó “totalmente” intervenciones del mercado “para poner el tipo de cambio en un valor que no es de equilibrio”.

Pese a sus críticas, Fermo cree que existe “un excelente equipo a cargo del BCRA, pero que no puede solo” y graficó: “Ni la Fed de (Yanet) Yellen podría hacerlo”. “Peligroso sendero terminó siendo este gradualismo inactivo que decidió seguir el Gobierno. Si no volanteamos a tiempo, es altamente probable que se nos venga la noche digamos, a un lustro vista y cinco años pasan muy rápido en Argentina”, agregó.

“El dólar no siempre protege en términos de poder adquisitivo”, advirtió recientemente Sturzenegger.
Por su parte, Collante recordó: “En lo discursivo, al comienzo de la gestión plantearon un tipo de cambio flotante con intervenciones escasas, lo más libre posible. En julio de 2017 hubo días que desde BCRA afirmaban que no les importaba la rápida suba que había tenido el billete. Pero en los hechos, cuando se fue del nivel deseable, intervinieron vendiendo dólares”.

Particularmente hubo un cambio marcado desde abril de 2017, cuando comenzó a instrumentarse el objetivo de acumulación de reservas(llevarlas a 15% del PBI). Desde entonces, el BCRA vendió comprándole al Tesoro a un ritmo semanal de u$s 800 millones semanales. Esto le pone un piso al dólar. Pero también tiene su correlato en la hoja de balance del Central, ya que para comprar dólares emite pesos que luego esteriliza via Lebac (y hoy está pagando una tasa de casi 29% en pesos).

Al ser consultado sobre si la cotización del billete está retrasada, Mauro Mazza, research de Bull Market Brokers S. A., opinó que la cotización del billete “hay que evaluarla en función de la tasa real de interés”. “Hoy rondando el 7% efectivo es un nivel históricamente alto pero necesario en medio de un ajuste tarifario. Pero no estamos muy lejos del nivel que corresponde a un equilibrio sano de cartera entre dólares y pesos”, agregó.

Mirar al 2018

El presupuesto 2018 coloca la cotización del billete en los $ 19,30, una suba que sigue quedando corta a los ojos de los reclamos del sector productivo y los exportadores.

 

“El BCRA está haciendo lo que debe hacer. Si hay negocios que no aguantan las tasas reales de interés, que necesitan de la inflación y la descapitalización de los ahorristas y carteras en pesos, entonces que cierren”, dice Mazza y proyecta: “Creemos que en 2018 promediará una depreciación anual igual o menor a la inflación esperada por el BCRA. Ojalá que el MECON no sabotee el proceso que lleva adelante el BCRA, los únicos que realmente trabajan”.

En el corto plazo, Fermo dijo ver “un tipo de cambio más vulnerable a shocks externos que a aspectos locales”, aunque consideró que cada vez más queda claro que “financiar un déficit incorregible con emisión de deuda e intentar desinflacionar a la vez con tasas altas está estrangulando lentamente a nivel de cuentas externas”.

La mitad de la gestión Macri ya mostró sus cartas.