La corrida bancaria de los últimos días detrás de un dólar que no paraba de subir hizo resurgir algunas avivadas entre comerciantes y cambistas

A río revuelto, ganancia de pescadores. Nunca mejor aplicado este dicho popular en tiempos en los que la suba del dólar azuza el ingenio de unos cuantos rápidos de reflejos que, aún sin caña ni red, salen a pescar incautos y a hacerse una ganancia extra a expensas de los vaivenes de la moneda argentina.

¿Una de los comerciantes? Toman el dólar (sobre todo a turistas) a un valor inferior a su cotización actual. ¿Una de las casas de cambio? Venden el billete verde en el interior a un precio mayor que su cotización en Capital Federal. ¿Una de los consumidores? Compran pasajes en cuotas y en pesos en Aerolíneas Argentinas , que todavía sigue vendiendo en moneda nacional. A todo esto hay que sumarle la remarcación casi inmediata que hacen algunos comercios sobre sus productos.

Otra “avivada” de personas con recursos es comprar autos importados o motos (BMW entre los favoritos) 0 KM de alta gama en momentos de suba del dólar como el actual, porque las concesionarias tardan en actualizar valores

Nicolás Litvinoff, director de Estudinero.net y columnista de LA NACION, comenta que en los comercios de los shoppings y el microcentro, donde pululan los turistas, suele haber carteles chiquitos al lado de las cajas donde se abona la compra ofreciendo tomar dólares y euros. “El tipo de cambio comprador es siempre entre 5 y 8% por debajo del precio de compra oficial y/o paralelo, sumando con ello una ganancia adicional al margen de rentabilidad por la mercadería vendida”, explica.

Los turistas acceden muchas veces mareados por los distintos tipos de cambio existentes: dólar oficial, dólar paralelo, dólar mayorista, etcétera. Con el euro la diferencia de ganancia suele ser aún mayor ya que es una moneda menos habitual y las referencias son más difusas.

El tipo de cambio comprador es siempre entre 5 y 8% por debajo del precio de compra oficial y/o paralelo, sumando con ello una ganancia adicional al margen de rentabilidad por la mercadería vendida

Litvinoff también señala otra “avivada”: las cuevas (casas de cambio no reguladas) suelen descontar 5% por pago con billetes de dólar de denominación menor a 50, ya que dicen no querer cambio chico. “Esto no sucede con los arbolitos del centro, que justamente hacen más bien cambio chico, pero sí en cuevas que cambian a empresas, Pymes y particulares más acaudalados”, aclara el economista.

Otra “avivada” de personas con recursos es comprar autos importados o motos (BMW entre los favoritos) 0 KM de alta gama en momentos de suba del dólar como el actual, porque las concesionarias tardan en actualizar valores. Luego de un corto tiempo de uso, lo pueden llegar a vender incluso más caro de lo abonado, ya que a la inflación reinante que produce suba de precios constantes se le suma la devaluación del peso y potencia los aumentos en plazos cortos.

Como lo consignó este diario, automotrices, molinos harineros y comercios de barrio, entre otros, ya aprovecharon el incremento de la cotización de la moneda estadounidense para remarcar sus listas de precios. Así, alimentos, bebidas y otros artículos de consumo masivo, los que más pegan en la canasta familiar, son más caros.

Un economista que no quiere dar su nombre, señala que siempre en estos procesos de devaluación del peso las que salen ganando son las financieras. “Porque van a cobrar cualquier plata a los que les pidan prestado dinero”, acota con sencillez.