El precio del blue llegó hasta $ 16,08, su máximo histórico, aunque terminó cerrando a $ 15,95. Fue impulsado por la suba del contado con liqui, que se disparó $ 0,29 a $ 13,80

Por primera vez, el blue alcanzó $ 16,08, su máximo valor histórico, aunque cerró a $ 15,95, con brecha del 72%, ya que en $ 16 apareció oferta mayorista para vender.
El alza del billete fue empujado por el contado con liqui, que se disparó 29 centavos a $ 13,80, mientras la expectativa está puesta en cuánto recortará AFIP del cupo de dólar ahorro en septiembre, que ayer marcó el promedio mínimo per cápita: u$s 561, contra u$s 823 otorgados el 1 de agosto. Es una merma del 32%, cuando en julio el retroceso estaba en torno al 15%.
Auge del comex blue
“Se nota que el puerto es un coladero para todos”, comentan los mesadineristas, explicando por qué el comex blue empujó al billete hasta $ 16,08, aunque luego bajó a $ 15,93, lo que marca un récord histórico para la cotización. “Se ha pagado mucha mercadería por cambio de estación: se viene la primavera con un stock de ropa importada muy buena, no sólo para las saladitas chinas, sino de primer nivel”, revelan en la City.
Aseguran que toda la ropa que se facture en las próximas semanas irá de a poco fluyendo a blue. Hubo, incluso, algunos que compraron hasta el verano para evitar el salto del ‘bille’, por lo que se produce un adelanto de estaciones, ya que no sólo adquieren indumentaria para la primavera.
Como ahora compraron a menos de $ 16, stockean, al encalzar un buen dólar, y se quedan con el ajuste de precios para salvar capital y sacar rentabilidad. En rigor, ya se ha ido trasladando a precios toda la suba del blue. El ajuste en ropa está en torno al 20% en la informalidad entre junio y primera quincena de agosto: el grueso fue a compensar dólar. Claro que, si el informal se dispara a $ 18 en octubre o noviembre, destruye a muchos importadores informales.
Si se mantiene en torno a $ 16
en la primera quincena de septiembre, prevén que los importadores informales generarán sí o sí una suba de precio, porque será un regalo para ellos a medida que vendan stock (incluso adelanten ventas). Hasta se podrían dar el lujo de hacer dos rotaciones en verano.
La informalidad se está preparando para el golpe del verano, o la crisis cambiaria. Por eso adelantan mercadería y buscan vender todo antes de noviembre. De ahí que los mayoristas de ropa, que tienen espaldas para traer desde el exterior, serán un sostén del blue de acá hasta las elecciones. En este escenario, más allá de bajas puntuales en blue necesarias por efectos del puré a principios de mes, el precio lo definirá la informalidad y el ritmo de ventas para calzar rápidamente a dólar los ingresos obtenidos.
“La oferta de divisas no existe, al menos la que sirve para bajar el precio, la mayorista. La minorista del puré liquida todos los días, pero hace días que está a la mitad de otros meses. La baja en el cupo de dólar ahorro está impactando”, revelan en el mercado.
Mientras, la cotización del billete es arrastrada por un dólar teórico (ecuación que se hace entre la base monetaria y las reservas del Banco Central) que ya pasó los $ 16, pero se prevé ascenderá a $ 18 en octubre, por el pago del Boden 15 (aunque se paguen u$s 3.000 millones y otros u$s 3.000 millones queden en reservas, por inversores que se pasen al Bonar 24) y el aumento de la emisión, que crece a casi 40% anual para financiar el déficit fiscal. En tanto, a fin de año este dólar cobertura (que desde el cepo en mayor o en menor medida fue un termómetro para la cotización del paralelo) podría tocar los $ 20.
El runrún que hay en la City es que a principios de enero del año que viene, gane quien gane las elecciones, sea Macri o Scioli, ocurrirá la devaluación.

El momento elegido sería enero, porque es cuando la mayoría de los argentinos se toma vacaciones, para que pase lo más desapercibido posible. Otro motivo que está generando la dolarización de las carteras.