El fuerte ritmo inflacionario de la economía argentina y el retraso cambiario potencian la búsqueda de alternativas para resguardar ahorros.

El retraso cambiario (el freno al precio del dólar) para mantener a raya la inflación lleva a que cada vez más familias con capacidad de ahorro se vuelquen a la compra de bienes “dolarizados”, como autos, electrodomésticos y construcción.

Así lo consigna un informe elaborado por la consultora Ecolatina, en el cual se refleja los diferentes grados de recuperación de la actividad tras la fuerte caída de la economía en 2020, que rozó el 10%.

El trabajo explica que “el deterioro de la actividad fue muy distinto entre sectores”.

“Mientras algunas ramas de actividad lograron recuperar los niveles pre-pandemia, especialmente aquellas asociadas a la producción de bienes, otras se ubicaron más de 40% por debajo, como es el caso de Hoteles y Restaurantes”, señala.

Y destaca que la industria y la construcción cerraron el primer mes de 2021 entre 5% y 6% por encima de los niveles pre- pandemia, respectivamente.

Retraso cambiario motiva argentinos, en busca de bienes “dolarizados”

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“Sobre el cierre del año pasado, una brecha cambiaria que rondaba el 100% y alimentaba las expectativas de devaluación, impulsó la compra de bienes dolarizados, alentando su demanda en el corto plazo”, indicó el informe.

El reporte alerta que “las nuevas restricciones perjudicarán principalmente a los sectores que ya venían más golpeados del año pasado: la gastronomía, la recreación, los servicios personales y culturales y el turismo, actividades que seguirán operando en niveles muy por debajo de la pre-pandemia durante todo el 2021”.

“La segunda ola ampliará aún más la brecha existente entre los distintos sectores de la economía, profundizando la heterogeneidad de la crisis”, advierte.

En el grupo más golpeado sobresale Hoteles y restaurantes, rubro que se ubicó en enero casi un 40% por debajo de los niveles del primer bimestre de 2020; y Servicios sociales y personales (teatros, museos, espectáculos deportivos), encontrándose aún 20% por debajo de los niveles pre-pandemia.

“Si bien son sectores que no poseen un peso tan significativo en el PBI (algo menos del 5%), en conjunto representan casi el 10% del empleo registrado”, advierte Ecolatina.

Por eso, considera “probable que el trabajo formal se recupere incluso más lentamente que el nivel de actividad”.

Por otra parte, las restricciones sobre la movilidad afectarán a una parte del Transporte y con ello a la venta de combustibles y las perspectivas de recuperación de la actividad petrolera.

Ambos sectores ya venían rezagados en relación con el resto, registrando en enero niveles 15% y 8% inferiores a la pre- pandemia, respectivamente.

Los sectores que vienen motorizando la recuperación económica serían los menos afectados directamente, según esa consultora.

El primer caso es el de la industria manufacturera, con un peso muy importante en el nivel de actividad (19% del PBI).

Impulsada por el “veranito” que atraviesa la demanda de bienes durables e insumos para la construcción, junto con la actividad de diversos encadenamientos fabriles, en el primer bimestre no solo estuvo 4% por encima de los niveles pre- pandemia, sino que además registró creación neta de empleo registrado después de más de dos años en rojo en enero (+10.500 puestos de trabajo).

Más aún -indica el reporte-, con los anuncios realizados hasta ahora, las nuevas restricciones no afectarían tanto el funcionamiento del sector, de modo que la recuperación podría continuar.

Consumo en época de cepo e inflación

“La continuidad del cepo cambiario, tasas reales negativas y programas como Ahora 12 seguirían alentando la demanda. A contramano, la producción de bienes semi-durables como indumentaria, textil y calzado no lograrán consolidar una expansión. La suerte de estos segmentos seguirá limitada por la recuperación del ingreso real y la menor cantidad de reuniones sociales en relación con la pre-pandemia”, explica.

La Construcción también sigue erigiéndose como uno de los principales motores, colocándose en enero casi 6% por encima de los niveles pre-pandemia, tal como mencionamos más arriba.

Impulsada inicialmente por un auge de la demanda asociada a pequeñas refacciones, ampliaciones o reparaciones, en los meses recientes se ha visto una desaceleración que comenzó a ser compensada por la reanudación de la obra privada de mayor magnitud y la recuperación de la obra pública.

“Dada la relevancia estratégica del sector en términos de recuperación del empleo (en particular informal) y la dinamización de diversos encadenamientos productivos, no prevemos en lo inmediato limitantes importantes para la actividad”, señala Ecolatina.