Economistas y especialistas en mercados sostuvieron que este tipo de medidas regulatorias, lejos de reactivar el consumo, podrían tener más de un efecto negativo y terminar disparando el valor del dólar paralelo , ampliando asi la brecha cambiaria.

Las nuevas regulaciones del Banco Central (BCR) que pusieron un tope a las tasas de interés para créditos personales y prendarios, lejos de reactivar el consumo podrían tener más de un efecto negativo y terminar ampliando la brecha cambiaria y perjudicando aún más a la economía, según advirtieron varios especialistas a Cronista.com.

El economista Luis Palma Cané señaló que si bien no ve una consecuencia directa en el mercado cambiario, aseguró que indirectamente la brecha entre el dólar oficial y el blue podría agrandarse debido a las consecuencias negativas que en general acarrean este tipo de medidas regulatorias: “Simplemente, distorsionar los mercados, ahogar la iniciativa privada e incrementar la arbitrariedad de las autoridades de turno”.

“No es con medidas regulatorias, arbitrarias y aisladas que se puede reactivar el consumo y superar el actual y peligroso escenario de recesión e inflación crecientes”, advirtió y sostuvo: “La única solución viable es un plan integral de estabilidad, que contemple la totalidad de las variables en juego; comenzando por la raíz de todos los problemas: el déficit fiscal financiado con emisión creciente”.

El economista Aldo Abraham, titular de la Fundación Libertad y Progreso, indicó que “cuanto menos confiable e interesante es el sistema financiero como instrumento de ahorro para la gente, mayor es la preferencia por fugar capitales”. “Es decir -añadió-, terminan optando por la compra de activos externos, como son por ejemplo los dólares paralelos, lo que termina sacándole a la economía la ‘sangre‘ que necesita para funcionar”.

“El sistema financiero local ha perdido la confianza de los argentinos como instrumento de ahorro; por lo que es mayormente transaccional, o sea se lo utiliza como ’otro bolsillo’”, agregó. “Lamentablemente, los gobiernos han abusado de utilizar los depósitos como instrumentos de política económica y financiamiento del gasto público; lo que siempre terminó con los depositantes perdiendo parte de sus ahorros”, apuntó.

Abraham explicó que “una persona, al elegir un banco, le confía la administración de su dinero. Cuando los burócratas empiezan a decidir por las entidades a quién, cuánto y a qué tasa prestarle, terminan siendo los verdaderos administradores y es lógico que los argentinos empiecen a querer tener sus ahorros cada vez más lejos de las manos de los funcionarios. Sin estos recursos, los bancos no cuentan con el insumo que permite dar crédito y, sin éste, no hay financiamiento para el desarrollo económico”.

En la misma línea, la economista y especialista en mercados de capitales Guillerma Simonetta también advirtió que esta nueva disposición podría llevar a una mayor brecha cambiaria y a nuevas presiones inflacionarias como de hecho ya ha venido ocurriendo.

Más efectos no deseados

“En los últimos meses se procuró evitar corregir el tipo de cambio nominal de manera significativa para evitar un deterioro del salario real. Para incentivar el consumo es vital evitar que siga cayendo el valor del salario real, como viene ocurriendo desde principios de año. Si no se lograse ese efecto, la medida podría incluso terminar no apuntalando lo suficiente el consumo. A su vez, para esta baja de tasas o bien los bancos achicarían su spread o tenderían a bajar también las tasas que pagan por captar dinero, por lo que gran parte de la recomposición de depósitos podría mermar, lo que generaría un límite a la bajá de tasas si se redujera la liquidez del sistema”.

Por lo que consideró que “claramente con tasas de interés que queden por debajo de la inflación, se percibirá un atraso cambiario si el dólar nominal crece menos que los precios. Toda medida que priorice consumo a costa de la inversión, en un escenario como el actual con cuellos de botella en sectores, donde ya no hay capacidad ociosa va a tener un impacto sobre precios, a nivel absoluto y relativos, y el valor del dólar es un precio más de la economía”.

Simonetta destacó que sin embargo que en algunos sectores la medida podría tener un dejo positivo, mermando parte de las caídas de los últimos meses, como por ejemplo en electrodomésticos, pero en conjunto, la sola decisión de moderar las tasas que cobran las entidades bancarias no tendrá el impacto necesario para revertir la tendencia decreciente de la variable consumo privado en su conjunto, que permita sacar a la economía de esta leve recesión”. En el sector automotriz dijo que “por ejemplo sigue pesando más el impacto del impuesto sobre autos de alta gama que una reducción del interés para financiar su compra”.

Entre los analistas consultados, el director de Julio Macchi Sociedad de Bolsa, Santiago Acuña, fue el que menos impacto directo pronosticó en el mercado cambiario, pero advirtió también “que entre las consecuencias negativas que puede acarrear esta decisión, figuran la disminución de la oferta de estos créditos y en definitiva, termine empeorando el problema”.