En las mesas de dinero advierten que se adelantó la dolarización “pre-electoral”. Los clientes ven barata a la divisa y como una oportunidad.

La demanda se mantuvo fuerte en Febrero . El tipo de cambio sigue bajo por las divisas de la deuda.

El comportamiento de los ahorristas aparece ahora, en las mesas de dinero de los bancos, como una señal sobre la que debe prestarse atención. Los ejecutivos advierten que se adelantó la dolarización que esperaban percibir recién para mitad de este año, en meses más próximos a las elecciones legislativas: la compra de billetes que hacen los clientes en las entidades siguió fuerte durante febrero y prolongó una tendencia que se despertó desde diciembre.

“En febrero vendimos entre un 15% y un 20% más de dólares que en enero, y ya nos ubicamos en un nivel que duplica al de los meses normales del año pasado. El gran salto se dio en diciembre, con el efecto que generó la elección de Donald Trump en Estados Unidos”, comentó a este diario el gerente financiero de una entidad de primera línea.

Los ejecutivos de bancos creen no hay factores estacionales que justifiquen este nivel de demanda. Más bien atribuyen el comportamiento a una percepción de que, en la Argentina, el dólar (hoy en $ 15,74) deberá empezar a acompañar en algún momento el movimiento que muestra en otros países. El mayor combustible para esto es, ahora, una política monetaria que se vuelve levemente más expansiva y que deja cada vez más pesos disponibles al sector privado.

Arranque

“El 2017 arrancó con el minorista comprando fuerte. La demanda se aceleró y sigue en niveles altos hasta hoy a pesar de que febrero es un mes en el que normalmente no percibimos mucha demanda porque la gente sigue de vacaciones. Pero hoy claramente los particulares se están dolarizando”, precisaron en otra entidad con fuerte participación en el segmento.

En febrero se volvió a ver un repunte en el saldo en dólares que tienen los minoristas en sus cajas de ahorro bancarias, superior a los u$s400 millones. Y en el primer día hábil de marzo (último registro en las estadísticas del Central), el crecimiento fue de u$s96 millones. En diciembre y enero, dos meses afectados por los movimientos que provoca la exención del impuesto a los bienes personales, los saltos habían sido de u$s900 millones y 200 millones, respectivamente.

En el sistema financiero explican que no hay muchos secretos detrás de este fenómeno: los argentinos perciben que el tipo de cambio quedó muy bajo frente al resto de los activos y aprovechan a dolarizar su cartera en busca de algún rendimiento que les permita salir airosos de la inflación. En diciembre, la compra de billetes por ventanilla o homebanking ya había alcanzado un récord de u$s3.474 millones, según las cifras oficiales del Banco Central, con lo que llegó a más que duplicar el promedio mensual del año pasado (cercano a u$s1.500 millones). Pero en enero, cuando todos esperaban una regreso a la normalidad, la dolarización siguió fuerte: hubo compras de billetes por u$s2520 millones, un registro inédito para este mes. E incluso se vio un dato aún más revelador: las ventas de dólares cayeron un 50% respecto de diciembre, y los ahorristas reflejaron con esto una gran reticencia a desprenderse de sus divisas. En febrero, aún sin datos oficiales, los bancos ya adelantan sus propias estimaciones: la demanda de billetes habrían vuelto a ubicarse por encima de los u$s2.000 millones, un nivel atípico para esta época del año.

El comportamiento podría ser una señal de que hay, efectivamente, un exceso de pesos en la economía que busca un destino diferente (dólar o bienes) al que propone el Central con su nivel actual de la tasa de interés. La curiosidad: por primera vez en muchos años, esta “fuga” del peso hacia la divisa no se refleja en el valor del billete, porque ante esta demanda pesa más la oferta que excepcionalmente genera el ingreso de los “dólares financieros” (los que obtienen el Estado nacional, las provincias y las compañías en las colocaciones de deuda).