IFE en dólares un nuevo recurso para hacerse de pesos en estos días de crisis hace furor en el Gran Buenos Aires

Más allá del IFE que paga el Gobierno Nacional a varios millones de personas en todo el país, existe otra opción para hacerse de pesos

Según informa el Banco Central en su Informe sobre el mercado cambiario, durante mayo unas 2,4 millones de personas compraron dólares en el mercado oficial a razón de u$s200 por cabeza.

Cabe recordar que desde el punto de vista operativo, para poder hacerlo vía home banking, se requiere contar con una caja de ahorro en dólares que en muchos casos es gratuita y luego sacar el turno correspondiente para poder acceder a los billetes por ventanilla.

Más allá de estos requisitos, y de no mediar algún tipo de sanción por parte del BCRA por incumplimiento de las normas cambiarias, el acceso al mercado no excede de un simple click.

A pesar de la simplicidad del sistema, podría sorprender la enorme cantidad de personas que disponen de casi $20.000 cada mes para acceder al mercado, cuando el salario promedio mensual de quienes trabajan en blanco ronda los $38.000 y cerca del 60% de los asalariados cobran menos de 29.000 pesos. Algo no cierra.

Pero la cuestión podría comenzar a tener más sentido si muchos de estos compradores venden los dólares en el mercado marginal, a un precio promedio que según el momento va de los $120 a los 125 pesos.

IFE : El pase de dólares a pesos, un negocio en el GBA.

Es decir, que con un simple pase de manos, y dependiendo de la prontitud en que se consigue el turno en la sucursal que corresponda, en una cuestión que bien podría denominarse “parking” -si se la asocia al plazo que se debe esperar para comprar dólares MEP-, se podría hacer una diferencia del orden de los $25 a 30 pesos por dólar.

De ser así, esta versión acotada del “puré” dejaría una ganancia en pocos días de alrededor de unos $6.000. De esta manera, este “IFE cambiario” significaría un adicional del orden del 15% en momentos en que las paritarias brillan por su ausencia.

Las “cuevas” del Gran Buenos Aires

La manera más contundente de comprobar que este incesante flujo de billetes verdes que en un abrir y cerrar de ojos se convierte en pesos se manifiesta principalmente en muchas localidades del Gran Buenos Aires. Sin importar de la fase de la cuarentena que se trate, se observan largas colas frente a locales que bajo la apariencia de ser receptoras de pagos de servicios, no son otra cosa que cuevas que funcionan sin ningún problema.

Quienes operan con ellas suelen hacerlo aconsejados por un conocido que ya operó en ese lugar y pese a que las cuevas tienen incentivos como para “hacer las cosas bien”, los riesgos de que haya algún entregador que facilite una salidera siempre están.

Con su expansión territorial se logró superar una de las mayores barreras que era la de poder llegar hasta las tradicionales cuevas del microcentro porteño, a partir de las limitaciones impuestas para la utilización del transporte público por cuestiones sanitarias. Dicho de otra manera, el negocio se desconcentró para expandirse en forma radial más allá de la General Paz.

“Por lo general, si bien hay mucho movimiento de personas, la gran mayoría de las operaciones ronda entre u$s200 y u$s500 y es muy raro que alguien venga para cambiar u$s3.000 o más. Por lo general suelen ser comerciantes que tienen que afrontar gastos y no pueden abrir sus negocios”, admite una persona allegada a una de estas casas de cambio clandestinas.

Cambio con entrega a domicilio

En cuanto a las operaciones que se hacen con delivery, estas bajaron mucho no solo en cantidad sino también en lo que hace a los montos. “Nadie se la quiere jugar a andar con mucha plata por la calle, así que se hacen sólo a quienes están cerca y son conocidos. La idea es poder bancar los gastos con las operaciones que aparecen”, agrega la misma fuente.

De hecho, en lo que va de la cuarentena, son los lugares que más público convocan, a la par de las sucursales bancarias y curiosamente de las farmacias.

Para las “oficinas recaudadoras” el negocio es más que rentable, pues manejan un spread del orden de los 5 pesos entre el precio de compra y el de venta.

En cuanto a esta otra punta, que más allá de alguna oscilación en determinados momentos, la oferta muestra cierta estabilidad que en buena medida se debe a ese flujo de pequeños vendedores, mientras que la demanda se limita a personas de mayor poder adquisitivo que ya completaron su cupo mensual de u$s200, aquellos que deben cancelar compromisos en dólares y no pueden acceder al mercado oficial o, simplemente, los que operan en la marginalidad.