17-10-2017 En la recta final del año se empiezan a sacar cuentas para planificar las vacaciones. Y ahí es cuando surge la gran pregunta: ¿dónde convendrá veranear? Variables como la evolución de los salarios y el valor del dólar en el mercado local y en las plazas vecinas son claves para obtener un veredicto

En la costa atlántica, Patagonia, Mendoza o Cataratas esperan un flujo interesante de turistas de cara al inicio de la temporada 2018.

Fabricio Di Giambatista, presidente de la Federación Argentina de Viajes y Turismo, es de los que prevé un buen nivel de ocupación general para el verano que viene.

Sin embargo, todos los empresarios del sector reconocen que esto se logrará únicamente a partir de un gran esfuerzo, básicamente resignando rentabilidad y fijando tarifas que no intenten igualar la inflación acumulada el último año.

Sucede que los principales centros turísticos del exterior -especialmente los de países limítrofes- vuelven a perfilarse como una durísima competencia.

En función de la evolución de los salarios y del tipo de cambio doméstico y, además, de cómo se están moviendo las monedas de naciones como Chile, Uruguay y Brasil, todo hace prever que para los argentinos será un poco más accesible vacacionar fuera del país respecto de la temporada anterior.

¿Cuánto? Según las perspectivas de índice de precios y tipo de cambio, se prevé que los bolsillos rindan entre un 10% y un 12% más que durante enero de 2017 en algunos de esos tres destinos.

Por eso, empresarios turísticos locales ya comenzaron a “concientizar” a propietarios de viviendas o a dueños de restaurantes para que piensen dos veces antes de fijar su tarifa.

Sin embargo, en esta pelea por captar una masa crítica de turistas, los centros de veraneo no la tendrán fácil, dado que la oferta fuera del país volverá a ser muy competitiva.

Y en esto, juega un papel crucial el hecho de que los salarios, medidos en términos de dólar, saldrán fortalecidos a lo largo del año.

¿Qué implica esto? Que los argentinos tendrán un mayor poder de compra a la hora de salir al exterior.

“La relativa quietud del tipo de cambio y el hecho que las remuneraciones en dólares en los últimos doce meses estén aumentando, son rasgos de una economía en clave electoral”, apunta el economista Jorge Vasconcelos, de la Fundación Mediterránea.

“En un contexto de ingreso de divisas y de elevado déficit, el tipo de cambio es la variable de ajuste. Como los ingresos corrieron por encima de la inflación, es de esperar que el turismo emisivo crezca, con el consiguiente aumento del déficit sectorial”, apunta Gabriel Caamaño Gómez, economista del Estudio Ledesma.

¿Cuánto vienen mejorando las remuneraciones medidas en divisas estadounidenses y cómo esto puede impactar a la hora de vacacionar en el exterior respecto del verano pasado?

• En el arranque de enero de 2017, el billete verde cotizaba a $16,20 y el salario promedio de bolsillo –según el Ministerio de Trabajo- era de $16.217.

• Esto significaba que una remuneración neta permitía comprar un total de u$s1.000.

• Según el consenso de consultoras y bancos, se prevé un billete verde de $18,26 al cierre de diciembre, justo de cara al inicio de la temporada veraniega.

• Considerando un ingreso actual promedio de $21.248 –también según la cartera que conduce Triaca-, esto implica que se podrán adquirir u$s1.163.

• De modo que se prevé que los bolsillos de los visitantes rendirán un 16% en moneda dura de cara a la temporada veraniega.

Para conocer cómo se traducirá este fortalecimiento del poder adquisitivo en las principales plazas que eligen los argentinos para veranear fuera del país habrá que cruzar estas cifras con las proyecciones de tipo de cambio y de inflación propias de cada país de destino:

Cotización del Real en Brasil: el poder de compra mejorará 10,5%

En enero de 2017, cuando el dólar cotizaba a 3,20 reales, un salario promedio permitía comprar el equivalente a 3.203 reales.

El tipo de cambio se ha mantenido bastante estable en las últimas semanas, producto de la paulatina mejora económica y de una menor tensión política, dejando atrás un período de alta volatilidad.

De cara a fin de año, un sondeo de Merril Lynch prevé un valor en sintonía con los niveles de hace un año, del orden de los 3,15 reales por unidad. Así las cosas:

• Dado que el salario promedio “rendirá” u$s1.163 de cara al inicio de la temporada, esto implica que el próximo verano se podrá adquirir el equivalente a 3.663 reales, por encima de los 3.200 de enero pasado.

• Claro que a esto habrá que restarle el costo de vida acumulado el último año en Brasil, que se espera sea del 3,5%.

• Descontando esta variable, una remuneración neta promedio estará experimentando una mejora interanual del 10,5% respecto del verano pasado.

En este contexto, operadores turísticos esperan que se repita o crezca levemente el flujo de visitantes hacia ese país, que a lo largo de la última temporada de verano captó a cerca de 1,8 millón de turistas argentinos.

Cotización del peso chileno en Chile: 10% de mejora en poder de compra

En los últimos años, Santiago se ha convertido en la “nueva Miami” para los viajeros.

Y de cara a la próxima temporada los números seguirían jugando a favor:

• Un salario promedio podía adquirir, en el arranque de enero de 2017, unos 660.600 pesos chilenos.

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• En función del tipo de cambio previsto para el cierre del año, una remuneración permitirá comprar 744.300 unidades de esa moneda.

• Descontada la inflación esperada para los 12 meses (2,3%), un turista argentino es probable que vea que sus ingresos rindan un 10% más.

Atraídos por el “turismo shopping” y por los precios competitivos de la hotelería, desde el propio Ministerio de Economía del país trasandino anticiparon un aluvión de turistas con DNI albiceleste.

Según la última proyección de esa cartera, se prevé que entre el 15 de diciembre y el 15 de marzo de 2018, más de 2 millones de argentinos crucen la frontera, lo que implicará un aumento del 17%.

Sin embargo, desde el Ministerio de Seguridad de Mendoza, afirmaron que la cifra podría ser hasta un 20% e incluso 30% superior, porque hay que sumar el “efecto Papa Francisco”, que visitará ese país en el inicio de 2018.

Un dato que sorprende es que los turistas extranjeros -principalmente los que provienen de Argentina- ya colmaron la capacidad hotelera para el próximo enero en los principales centros de veraneo del país trasandino.

Cotización del peso uruguayo en Uruguay: poder de compra mejora del 12%

Según un sondeo de bancos y consultoras uruguayas, para el cierre del 2017 se prevé una moneda local levemente más débil frente al billete verde que en enero último.

Así las cosas:

• En enero último, el salario promedio de un argentino podía adquirir en el país vecino unos 28.800 pesos.

• Para el inicio de la temporada 2018 se estima que quien haya convertido su sueldo en dólares y cruce el río, podrá comprar el equivalente a 34.300 pesos uruguayos.

• Descontada la inflación esperada para los 12 meses, entonces el “poder de fuego” del turista será 12% superior.

El antecedente es alentador para los operadores del país vecino: el último verano fue el mejor en la costa uruguaya desde fines de los ’90. Y los argentinos fueron fundamentales para este repunte.

Además, el feriado del 12 de octubre, que sirve como termómetro de cómo vendrá el verano, corroboró que Punta del Este y Montevideo recibió una buena afluencia de visitantes de Buenos Aires y otras provincias.

El siguiente cuadro resume el “poder de fuego” que se espera tengan los turistas respecto de la temporada pasada:

Resignando rentabilidad
Si los principales centros de veraneo dentro del país no quieren perder la pulseada y apuntan a recibir un caudal interesante de visitantes, deberán ubicar sus precios y tarifas varios puntos por debajo de la inflación acumulada durante el último año.

En la costa atlántica ya van abriendo el paraguas y se van preparando para hacer frente a lo que se prevé será otro verano con una salida masiva de argentinos hacia centros turísticos del exterior.

Desde el Colegio de Martilleros de Mar del Plata, recomendaron que los propietarios de casas y departamentos traten de mantener los mismos valores que la temporada pasada, con el objetivo de poder pelear contra otras plazas, como Brasil, Chile o Uruguay.

“Es importante ser cuidadosos con la política de precios y responsables en la calidad de servicios para ganar competitividad para que el turista nos elija como destino de su veraneo”, afirmó el titular de la entidad, Miguel Ángel Donsini.

En playas más exclusivas, como Pinamar o Cariló, quien comience a buscar alquileres de cara a la temporada alta, se encontrará con que los precios de los alquileres se están ubicando 15% por arriba respecto del año pasado, mientras que en el rubro gastronomía –uno de los mayores componentes del gasto para los turistas-, se prevé un alza también promedio del 20%.

Estos son incrementos se estarían moviendo por debajo de la inflación general, que Focus Economics la sitúa en un 23% interanual, en función de las proyecciones de consultoras y bancos.

En definitiva, los referentes del turismo buscan asegurarse que, apenas arranque el verano, tanto las tarifas de los alquileres como las salidas a comer tengan valores “razonables” para no espantar a los visitantes.

Di Giambatista señaló a iProfesional que “no están dadas las condiciones como para que los precios suban mucho o tratar de empatarle a la inflación anual, porque hoy el que viaja antes compara todo a nivel internacional”.

“Si pretendemos una buena temporada hay que ser cuidadosos con los precios”, afirmó.

Se dispara el déficit
En el año 2009 la Argentina tuvo su último superávit de la cuenta de turismo.

El balance por viajes y compras con tarjetas de crédito había arrojado unos u$s278 millones a favor.

Sin embargo, a partir de allí, la cuenta pasó a ser totalmente adversa para la economía.

En 2016, el rojo fue de u$s8.538 millones y, en base a las estadísticas acumuladas hasta septiembre, se prevé que en 2017 supere los u$s10.000 millones, equivalente a una vez y media el saldo negativo de la balanza comercial que la Argentina tendrá este año con Brasil.

Para Caamaño Gómez, “cuando la inflación y salarios se mueve por encima del tipo de cambio, se termina encareciendo la economía en todos sus términos”.

“Este es un problema que viene de hace mucho tiempo. Los argentinos sienten como positivo que sus salarios se vuelven fuertes en dólares pero esto es lo que termina afectando la producción local de bienes y servicios. Porque así como conviene importar más, también conviene vacacionar fuera del país”, afirmó el analista.